Mostrando entradas con la etiqueta policia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta policia. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de enero de 2013

Los Rurales de México 7/7

V.                   Defensas Rurales 

Después de la disolución de los cuerpos de Policía Rural, algunos Estados organizaron las llamadas Defensas Rurales. El Lic. Emilio Portes Gil siendo presidente de la república publicó el 1º de enero de 1929 el “Reglamento de Organización y funcionamiento de las Defensas Rurales”. Se trataba de que los agraristas organizados, formaran las defensas rurales, con el fin de proteger su tierra recientemente repartida y hacer frente a la policía privada de particulares y latifundistas (llamada guardia blanca), defendiendo los ideales revolucionarios.  Al menos esa era la teoría. El reclutamiento sería local y los regimientos se hallarían subordinados a las autoridades militares.

De un documento[1] de la Secretaría de Defensa Nacional (SEDENA)[2] tomo los siguientes datos:

El 5 de octubre de 1936 la Secretaría de Guerra organizó las defensas rurales en batallones o regimientos de infantería y caballería en forma similar a las tropas del ejército. Los integrantes de las defensas debían ser ejidatarios en posesión de su parcela e inidentificado con los principios revolucionarios. Se les denominó Reservistas.

El 26 de agosto de 1942, dejaron de ser reservistas para ser denominados Defensas Rurales Regionales.

El 1 de Julio de 1954 el Lic. Adolfo Ruiz Cortines, crea el Departamento de Defensas Rurales para dirigir y administrar los Cuerpos de Defensa Rural.

El 1 de Junio de 1974 cesa el Departamento de Defensa Rural para convertirse en la Dirección General de Defensas Rurales.

En el año 2006 existían 26 cuerpos de defensas rurales (13 de infantería y 13 de caballería). De Infantería: En Coahuila (Saltillo), Quintana Roo (Chetumal), Estado de México (Toluca), Sonora (Hermosillo), Tlaxcala (Panotla), Chiapas (Tapachula, Chicosén), Puebla (Puebla), Aguascalientes (Rincón de Ramos), Veracruz (Orizaba), Colima (Tecoman), Oaxaca (Ixcotel), Morelos (Cuernavaca); De Caballería: Chihuahua (Cd. Madera y Cd. Delicias), Nuevo León (Escobedo), Tamaulipas (Cd. Reynosa), Durango (2 cuerpos en Cinco de Mayo), Zacatecas (Jerez de García Salinas), San Luis Potosí (San Luis Potosí), Jalisco (Ocotlán), Guanajuato (Sarabia), Hidalgo (Pachuca), Michoacán (Zacapu y Apatzingán).

El vigente Instructivo para la Organización, Funcionamiento y Empleo de los Cuerpos de Defensa Rurales puede leerse en la página de la SEDENA[3] y consta de 7 Títulos divididos en capítulos y artículos en los que se detalla su objetivo, misión, funcionamiento, procedimientos, requisitos, etc.


"Mexico" por Daniel Cortés via Flickr


lunes, 14 de noviembre de 2011

Personajes Olvidados de la Historia de México III Don Serapio, El Sereno

Don Serapio, El Sereno



Otro personaje olvidado, quizá no tanto como Trinidad el Aguador, es Don Serapio, el Sereno. Bueno, quizá no se llamara exactamente así, pero por ahí más o menos. De oficio “Sereno”,  o sea  “oficial” encargado del orden de las ciudades en México durante la noche. Por allí leí que los serenos comenzaron siendo una especie de voluntarios que cuidaban las calles, pero sin sueldo. Sólo recibían los donativos de los parroquianos a quienes hacía algún servicio. Esos servicios de muchos tipos: acudir a rescatar jovencitas acosadas, mujeres a punto de dar a luz, intentos o sospechas de robo, desórdenes, acciones para apaciguar a borrachos escandalosos, etc. Con el tiempo se les adjudicó un salario por parte de las alcaldías.


"Sereno
Wachman a Mexico"
Litografía de Claudio Linati 1828 [1]
El nombre SERENO les viene, como es sabido, porque al cumplir la más característica de sus obligaciones que era proclamar cada hora de la noche y el estado del tiempo decían, por ejemplo, "las 10 y sereno", o "las 10 Tiempo Sereno". Linati[1] en 1828, dice que los serenos "para conservar en su ministerio ese  tinte religioso que da color a sus pequeñas cosas" agregaban en lúgubre tono la jaculatoria "Alabado sea Dios y Nuestra Señora de Guadalupe" antes de cada grito.

Aunque la figura de este personaje sigue en la memoria de muchos mexicanos quienes jamás lo vimos en persona y solo lo conocemos de oídas, en algunas versiones de “las mañanitas” cuando le pedimos “apagar su linternita para que bese a mi amor … ahora sí señor sereno le agradezco su favor, encienda su linternita que ya ha pasado mi amor”. Otras veces en alguna leyenda o cuento, pero el sereno como tal, es una reliquia del pasado, un mexicano que ya no existe y que desapareció hace mucho tiempo y ojalá que no sea para siempre, porque nuestros policías de hoy no tienen nada que ver con Don Serapio: la honradez y altruismo personificados.  Linati escribe que el sereno debía “dar la alarma en caso de incendio, acompañar a los extranjeros extraviados o a aquellos a quienes la embriaguez les ha hecho perder la razón, en fin, detener a quienes perturbaren la paz pública y llevarlos al cuerpo de guardia, hasta que se averigüe mejor su caso”. Y agrega que es una institución “digna de ser adoptada en países donde haga falta.”[2]

Claro que eso era antes, cuando no había luz eléctrica. ¿A quién, en su sano juicio, se le ocurriría hoy recomendar a la policía mexicana para algo honrado?.

Todavía en 1913 otro extranjero escribe: “El sereno mexicano es generalmente un íntegro y fiable oficial y está comprometido con el extranjero. Han hecho las calles de la Ciudad de México tan seguras como las de París.  Los sentidos de la vista y el olfato pudieran ser ofendidos frecuentemente, pero el bolsillo y la vida están seguros”[3].

Bueno algo sigue más o menos igual y no tiene nada que ver con la integridad de nadie.

"Serenos or gards de nuit" (1861-1880)
Fotografía del Album of Mexican and French cartes-de-visite de Desmaisons, E.
Getty Digital Collection



En fin, a Monterrey la luz eléctrica llegó en 1882, primero al Teatro del Progreso y fue recibida con tremendo baile. Más tarde se instaló en la Plaza Zaragoza y para 1890 se establecería el alumbrado eléctrico público (626 faroles) que debió desplazar, si no del todo, parte del servicio que unos 30 serenos ofrecían con sus linternas de aceite.[4]

Vamos, y la historia se repite, el progreso dejó sin trabajo a Don Serapio.







[2] Ibidem
[3] WINTER, Nevin Otto Mexico and her people of to-day: an account of the customs, characteristics, amusements, history and advancement of the Mexicans, and the development and resources of their country, New York 1913 p 342.
[4] Cfr. VIZCAYA, Isidro Los orígenes de la industrialización en Monterrey, Monterrey 2006 p. 54 

Entradas populares