Mostrando entradas con la etiqueta uniforme. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta uniforme. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de diciembre de 2012

Los Rurales de México 2/7


II.                   Los bandidos y la Ley Fuga.

Rurales por P. J. Monahan
The Land of the broken Promises
en Munsey´s Magazine 1914
Al restaurarse la república y durante la presidencia de Lerdo de Tejada, los rurales toman un nuevo impulso. Sus líderes, desarrollan, aunque por muy breve tiempo, el Boletín de la Policía Rural (1875), cuyo objetivo era “Dar a conocer en toda la extensión de la República la institución de la policía rural que ha establecido el supremo Gobierno, hacerla imitar en los estados federales, hacer palpable su inminencia y utilidad (…)[1] etc. Durante este período se tratan de reforzar los cuerpos de policía rural y se llevan a cabo originales trabajos estadísticos tocantes a la labor que éstos desempeñan.  En 1874“se detallaba que los cuerpos que componían la policía, estaban divididos en 42 destacamentos, los cuales custodiaban un superficie total de 3.324.330 hectáreas cuadradas y comprendía un total de 313.277 habitantes, describiéndose además las características topográficas de dicho territorio. En este espacio estaban comprendidas 7 ciudades, 6 villas, 145 pueblos, 1676 ranchos, 198 haciendas, 14 estaciones de ferrocarril. Además de esta información, se especificaban las aprehensiones realizadas por los cuerpos y el tipo de reos, esto es, si eran salteadores, plagiarios, desertores o revoltosos, como también se hacía mención a los efectos robados; por último se terminaba haciendo una breve mención de las actuaciones más sobresalientes de los cuerpos. (…) se daba cuenta también de las ejecuciones realizadas con acuerdo a la ley de salteadores y plagiarios, aunque según los datos de éstas no pasaron de dos”.[2]
Pero como siempre, no todo lo que brilla es oro. Estos cuerpos de policía eran objeto de crítica por parte de la opinión pública y la prensa principalmente durante aquel período, pero también en la época porfiriana. Además de la falta de educación que pudieran haber tenido y eso era lo de menos, estaban dos grandes manchas. La primera consistía en su origen. En la opinión de muchos, los rurales habían sido reclutados a partir de ex convictos y bandidos. Tanto la prensa nacional, como algunas referencias en publicaciones norteamericanas señalan la procedencia de estos rurales de entre los salteadores temerarios que antes asolaban los caminos y ahora se encontraban resguardándolos. Con la desventaja de que en cualquier momento podrían acordarse de su vida anterior y afloraran sus instintos primeros. El río sonaba y llevaba agua. Y aunque no todos los rurales procedían de entre bandoleros, al menos algunos sí.  “Incluso entre la clase de oficiales y comandantes figuraron personajes que tuvieron antecedentes de bandidos como Antonio Carvajal, Aureliano Rivera, León Ugalde, quienes tuvieron una actividad notoria en la guerra contra la Intervención, por lo cual fueron premiados al ocupar las planas mayores de los cuerpos rurales, sin olvidar también el reconocido bandido Abraham Plata, quien fuera amnistiado por Porfirio Díaz y recompensado por su participación en el movimiento revolucionario de 1876, llevándole a desempeñar la comandancia del Sexto Cuerpo desde 1878 hasta por lo menos el año de 1886”[3]
Rurales 1901 por John C. Hemment  
La segunda mancha era la reputación de aplicar la famosa Ley Fuga bajo circunstancias siempre sospechosas. La ley en sí consistiría en aplicar “las precauciones que sean eficaces para evitar la fuga”[4] de los reos.  Pero muchas veces resultaba que el medio era la ejecución por la espalda de los convictos que eran trasladados por los rurales u otras escoltas. Se habla de ejecuciones en descampado de reos amordazados a merced de sus captores. Esta distorsión en la interpretación de la ley no fue algo puesto de moda durante la época porfiriana. Ya desde 1850 se advierten en una ordenanza de guerra  los “deplorables abusos que pueden cometerse con los reos por los individuos encargados de custodiarlos”. En la misma se manda “que los jefes u oficiales de que se trata, y la fuerza que esté a sus órdenes, sean sometidos a un consejo de guerra (…) siempre que por cualquier causa se fugasen los presos que se les confíen, o sean estos heridos o muertos por la misma escolta…”[5]
Y la literatura abunda en la época, sobre el deber de garantizar los derechos de los reos y de castigar a la guardia abusiva que, coincidía ser la policía rural.
Una justificación (de 1911) a la famosa ley, y me parece a mí que muy cargada de ironía, paradójicamente proviene de un extranjero. Dice:
“Cuando los rurales son destinados a cazar bandidos, saben que deben capturarlos vivos o muertos. Cuando los bandidos se resisten a entregarse, los rurales generalmente encuentran más conveniente traer a los bandidos muertos. Esto ahorra problemas y alimentos. En todos estos aspectos, vuestro honesto rural, tiene un alto sentido de las economías de la vida. Los prisioneros son considerados un gasto innecesario. Si resulta que un prisionero es un excelente tirador y jinete y tiene suficiente sentido común para reformarse en un buen rural, mejor que mejor, pero, de lo contrario, es considerable impráctico gravar al gobierno con madera muerta.
Hay una ley práctica en México que se aplica en estos casos. Es llamada: la ley fuga. Por la cual es justificado que soldados y policías disparen a los prisioneros cuando intentan escapar. En México parecería que el instinto de libertad, es tan  poderoso, que pocos prisioneros pueden resistir a él, al menos pocos prisioneros bandidos. Casi invariablemente tratan de liberarse. Esto es tan notorio en México, que los prisioneros peligrosos en su camino a la cárcel, marchan siempre con los codos atados tras su espalda y con un extremo de una soga anudado al cuello, y el otro, atado a la cabeza de la montura del rural. Aún de noche, no son soltados de sus ataduras. Pero la mayoría de los bandidos suficientemente desafortunados para caer en las manos de los rurales, al menos así aparece en los reportes de los rurales, comenten el singular error de tratar de hacer una carrera por la libertad bajo los mismos cañones de las carabinas de sus captores. De tal manera que ellos mismos se disparan. Esto es lo que se dice cualquier relación en los reportes del oficial. No hay valentía en tal fiereza, ya que se ejerce sobre prisioneros indefensos, aún así, sería un error llamarlo cobardía”[6].
Rurales con los cuerpos de los insurrectos entre los que se encuentra Edw. Lawton (1º a la izquierda)
por Bain News Services  TheLibrary of Congress  Prints and Photographs online Catalog
Nuestro honesto rural ¿tenía un alto sentido de las economías de la vida? O como dice en otra parte de su artículo el mismo Emerson: “Cuando un delincuente agazapado al acecho te ha disparado y ha hecho lo posible por matarte a ti y a tus compañeros, es difícil, para un hijo de la naturaleza de mente sencilla, ver por qué tal persona, una vez atado por los talones, debe continuar viviendo lo mismo que una serpiente cascabel”[7]. 
Esta fue la batalla que debieron librar los legisladores mexicanos del siglo XIX para colocar en la balanza por un lado el libre albedrío y las garantías individuales y por el otro la paz social y el bien común.




[1] Boletín de la Policía Rural, Programa. Tomo 1, México Septiembre 16 de 1875 No. 1.Cit por VERJAN VASQUEZ, Yanceli, Policías Rurales y Suspensión de Garantías.Mecanismos de Coacción y Represión en el Proceso de Formación del EstadoMexicano: 1861-1896, Tesis de Maestría en Historia Universidad Autónoma Metropolitana México 2006 p. 230 
[2]  VERJAN VASQUEZ, Yanceli, Policías Rurales … op cit  p. 229
[3] VERJAN VASQUEZ, Yanceli, Policías Rurales … op cit  p. 234
[5] IBIDEM.
[6] EMERSON, Edwin, The Rurales of Mexico op.cit
[7] IBIDEM.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Los Rurales de México 1/7

I. Orígenes

Los rurales son un cuerpo de policía mexicano que alcanzó su mayor vigor y fama durante el período porfiriano. No obstante, esta fuerza combativa de caballería, aparece en México varias décadas antes de iniciarse el largo gobierno de Don Porfirio.
Rural 1887
Un año en México de Gustavo Baz
Bernardo Reyes, militar él mismo, político e historiador señala una primera estructuración de cuerpos de caballería rural a partir de un decreto del mismo Santa Anna del 17 de enero de 1842 según el cual “en las poblaciones de la república, según su censo e importancia, se levantaran compañías de caballería, que debían estar sujetas al Gobierno del Departamento respectivo, y que en las haciendas se hiciera otro tanto, titulando á las fuerzas de ellas rurales. Las primeras debían ser sostenidas por los pueblos cuando estuvieran en servicio activo, y las segundas por los hacendados. En caso de guerra, decía el decreto, el Presidente podrá disponer de semejantes elementos militares.”[1]  Desde su origen o concepción ideológica existe cierta ambivalencia en la figura de la policía rural. Regularmente dependiendo de los hacendados, pero en caso de guerra, del gobierno presidencial. El comienzo de los rurales, en las haciendas y bajo las órdenes de los hacendados, marca a la figura del rural como un personaje de campo y vaquero “de nacimiento” por así decirlo. Quizá sea ésta la razón por la cual los rurales no cambiaron su traje de charro por algún uniforme militar al no ser estrictamente “soldados”. Y aunque el hábito no hace al monje, lo distingue. La imagen del charro mexicano guerrillero que prevalece hasta la Revolución de 1910-1921 se graba como una impronta característica de la mexicanidad.
A la implantación de cuerpos de policía rural, se opusieron, por lo menos, ciertos sectores de la sociedad mexicana, especialmente los propietarios, señala Carlos M. Bustamante en 1845 que “como Santa-Anna se propuso, cual otro Federico de Prusia, hacer de esta América una república militar, ¡gran quimera! mandó levantar compañías rurales en todos los pueblos y  haciendas, providencia que incomodó  mucho á los labradores; pues aunque por entonces se decía que se dirigía á cortar los robos en despoblado, se  creyó (no sin  razón)  que tales compañías serian la almáciga de los veteranos del ejército de que echaría  mano en una necesidad”[2].

Rurales 1900
México Su Evolución Social
Desde sus inicios se destaca la principal tarea del cuerpo de policía rural: “cortar los robos en despoblado”. Los rurales, ligados a las haciendas, debían además conocer los caminos y el campo al que estaban destinados a controlar la delincuencia que, en aquellas décadas abundaría, en un país cuyas guerras internas por la sucesión del poder, lo tendrían al garete.

Después del pronunciamiento del Plan de Ayutla  de 1854 y el derrocamiento de Santa Anna, Comonfort aceptó como parte de su ejército liberal  a las antiguas tropas de Santa Anna, entre las que debió estar la caballería rural. Estas mismas tropas, ocasionaron la caída del nuevo gobierno y sostuvieron la formidable lucha de 1858 a 1860.

No fue sino hasta el 5 de mayo de 1861, cuando el Presidente Juárez, al reorganizar el ejército, establece 4 batallones de rurales “para la seguridad de los caminos” con un decreto de 14 artículos[3]. En los que se enumeran, entre otras cosas, las siguientes:


a)     Su fin, no indicando otra cosa sino, “la seguridad de los caminos”.
b)   Los puntos de trabajo: las carreteras de la Ciudad de México a Morelos, Cuernavaca, Veracruz, Puebla, Toluca, Orizaba, Jalapa, Aculcingo, Banderilla, Arroyozarco y poblaciones intermedias y adyacentes.

c)     Miembros y salarios según su jerarquía. Cada cuerpo de policía rural constaba de: 1 Comandante,  1 Pagador, 3 Cabos 1ºs 15 cabos 2ºs y 225 policías. El sueldo del comandante eran de 7 pesos diarios y el del policía 1,12½
d)   El armamento compuesto de “mosquetón fulminante, lanza con banderola roja y espada”
e)    El vestuario: chaqueta y chaleco de paño gris, con vueltas y cuello encarnado la primera, calzoneras de gamuza y sombrero tendido con una cinta blanca que rodee la copa con la inscripción: "1º, 2º,  3º, 4º, de policía” el armamento y vestuarioserán propiedad de cada individuo” y el parque “se los dará el gobierno”.
f)     El equipo: “silla vaquera con mantilla gris, freno, espuelas, chivarras, reata, morral, almohaza, escobeta y maleta gris para las cobijas”
g)      Y que estaría bajo las “órdenes inmediatas del Ministerio de la Guerra”.

Rurales en Revista 1887
 Un año en México de Gustavo Baz

Se puede decir que estos cuatro cuerpos de policía rural establecidos en el gobierno de Juárez son el primer intento verdadero por organizar este tipo de fuerza rural. Como tales duraron poco tiempo, pues los sorprendió la intervención francesa, la huída de Juárez hacia el Norte y la reorganización de la república.
Mariscal Francisco A. Bazaine
Porfirio Diaz 7 times president 1906
de Alec TWEEDIE
En abril de 1865, ya en el tiempo de Maximiliano, el mariscal francés François A. Bazaine, veterano de Crimea, contaba con un ejército de 63,800 hombres, compuesto por 28,000 franceses, 20,000 mexicanos, 8,500 guardias rurales y urbanos, 6,000 voluntarios austríacos y 1.300 belgas.[4] Según un reportero estadounidense de nombre Edwin Emerson, que de hecho era un agente secreto para el Departamento de Estado de los Estados Unidos[5] y que se encontraba en México hacia la década de 1910, en su artículo “The Rurales of México[6], los primeros rurales se les llamaba “cuerdados” (sic.) por estar vestidos de cureo de pies a cabeza, y que bajo el emperador Maximiliano, los que permanecieron leales al gobierno central fueron organizados en una fuerza nativa de jinetes conocidos como “cazadores” bajo el liderazgo del mariscal Bazaine, quien se enorgullecía de ser apodado “El Tigre”. Quizá estos cuerdados, a los que Emerson hace referencia, sean fuerzas locales o estatales llamadas también “rurales” o “acordadas” establecidas en México desde el siglo XVIII para aprehender y juzgar a los salteadores. Como quiera que sea, es interesante el artículo de Emerson porque refleja lo que los mismos policías rurales pensaban de su propio cuerpo de caballería y los datos y anécdotas seguramente proceden de la tradición oral transmitida por los rurales que sirvieron de escolta al propio Emerson.



[1] AAVV México, Su evolución Social Tomo I J. Ballesca y Compañía, Sucesor México 1900 p.366 
[2] BUSTAMANTE, Carlos María Apuntes para la historia del Gobierno delGeneral D. Antonio López de Santa Anna…Imprenta de J. M. Lara México 1845 p. 38. 
[4] RIVERA, Agustín Anales de la Reforma y del Segundo Imperio (Año de 1865) 4a Ed Ortega y Compañía México 1904 p. 170 
[5] KATZ, Fredrich, The life and times of PanchoVilla Stanford University Press 1998 ISBN 0804730466, 9780804730464 
[6] EMERSON, Edwin, The Rurales of Mexico with picturesby Edward Borein en The Century Illustrated Monthly Magazine Vol LXXXII May to October London October 1911.



Entradas populares