jueves, 29 de enero de 2015

Conrad Wise Chapman Un artista-soldado en Monterrey, México 1865 Segunda Parte

Chapman en Monterrey

                                         
Es interesante analizar la estancia del Artista soldado en Monterrey. Conrad llegó a la ciudad el 29 de junio de 1865 procedente de Matamoros, en compañía de John Magruder, Thomas C. Hindman y otros oficiales confederados que habían luchado en la Batalla de Monterrey de 1846.  Para ellos debió haber sido un acontecimiento especial volver al lugar que, con tanto trabajo y vidas, habían hecho suyo dos décadas antes. Ahora lo veían nuevamente. Seguían allí el Cerro de la Silla y el Obispado. Éste, quizá más atractivo que antes, con su cúpula finalizada. Esta vez sin el temor de la guerra, sin la incertidumbre de tener la vida en vilo. El grupo de confederados recién llegados a Monterrey, celebraron una fiesta en grande. El General Magruder, quien moriría en la pobreza 6 años mas tarde en Texas, dispuso en Monterrey su propio banquete, obsequiando a sus camaradas viajeros y a los lugareños una fiesta que le costó $300.00. Y repartió pequeñas sumas de dinero a sus hombres.

“Mexican Scene” (Parte posterior del Palacio Municipal de Monterrey y Plaza Hidalgo)
1865-1866 Valentine Museum, Richmond, Virginia 


Después de algunas semanas de estancia en la ciudad, el contingente de veteranos de guerra comenzó a despedirse de ella. No así Chapman quien según su biógrafo, “se enamoró de Monterrey”. Él y dos compañeros de nombre Young y Hutchins decidieron quedarse más tiempo. “Fue una decisión afortunada” escribe Bassham, “ya que la belleza de la ciudad y los paisajes montañosos que la rodean inspiraron a Conrad a elaborar algunos de los más caros y coloridos trabajos de su carrera aquel verano y otoño de 1865. Claramente entusiasmado por su entorno, inmediatamente puso manos a la obra bosquejando al aire libre”.

Dos semanas, después de su llegada, Conrad escribe una carta muy sugestiva a su padre (fechada el 13 de julio), explicándole los motivos que tiene para permanecer en México. Vale la pena reproducir aquí  parte de esta carta. Lo traduzco libremente, esperando no traicionar el sentido de su autor y su contexto:
“Estoy a punto de tomar un paso que sé aprobarías si estuvieras aquí. Se trata de permanecer en este país el tiempo necesario para recopilar suficiente material para futuros cuadros.  México es indiscutiblemente el país más pintoresco en el que yo haya estado. El paisaje montañoso supera  a cualquiera que haya visto antes. Tengo la magnífica oportunidad de elaborar estudios y bocetos y recopilar todo el material que desee. Un viejo sacerdote, el Padre Navarro, quien tiene una capilla a pocas millas de aquí, me ha invitado a quedarme y a trabajar con él restaurando su iglesia, de la que se siente orgulloso. El “viejo mapache”[1] es un alegre espécimen de cura mexicano, y entiendo que vive bien y tiene abundante vino añejo en su bodega. El otro día me dijo que tenía una gran biblioteca y que yo podría leer a mis anchas Don Quijote y otros libros españoles. ¡La fiesta en la que he estado desde ahora hasta mi partida! Mañana saldré con el viejo Padre a su residencia en la montaña donde espero trabajar y fumar durante meses…. Muy probablemente debería cansarme de la vida que voy a comenzar, pero tensaré un lienzo grande y me pondré a trabajar. Tengo suficiente dinero para pigmentos y para abastecerme de tabaco hasta tener noticias de todos ustedes y podría desear dinero al partir de aquí. Tengo un caballo y su montura que puedo vender para comprar mi pasaje a Matamoros, donde mi primo George Beull tiene dinero a mi favor, y pudiera fácilmente partir ahora mismo, pero pienso que si abandono este lugar con un portafolio vacío, no me perdonaré nunca por esto. Debo esforzarme, puedo salir adelante pintando Vírgenes a un dólar por pieza”.
Los primeros trabajos conocido de este soldado en México  son un boceto al oleo y un dibujo a lápiz fechados el 15 y 16 de julio de 1865  y fueron realizados en el camino del amplio Valle entre Monterrey y Santa Catarina. Pero su producción pictórica fue muy extensa. La infinidad de bocetos que pudo haber trazado entre las Montañas norteñas fueron retomados posteriormente para su reelaboración como anunció a su padre en aquella carta. Chapman recopiló el material que quiso para después perfeccionarlo en cuadros sobre lienzo y madera. Es por eso que las obras conocidas que representan temas regiomontanos no están todas fechadas en 1865, ya que fueron realizadas a partir de sus bocetos y bosquejos a lápiz y al oleo in situ.

En Monterrey y probablemente en todo México, Chapman prefería pasar por italiano en vez de estadounidense. Estaba muy latente el recuerdo de la invasión norteamericana en la memoria de los regiomontanos. El pintor escribe a su padre “a propósito, paso por un italiano en este país, los Confederados no son populares, y no me extraña, Corrado (Sic) me dicen. Don Corrado Chapman”. Y su biógrafo Ben Bassham agrega: “Aparentemente la facilidad de Conrad por la lengua española y su posible sustrato europeo, lo hizo más aceptable a un pueblo aún resentido por la invasión Americana a México en 1846”

La búsqueda de paisajes pintorescos llevó a Conrad después de unos 4 meses de estancia en Monterrey a continuar su camino. El 27 de Noviembre de 1865 se encuentra dibujando ya en Saltillo  y al día siguiente en el “Viejo Rancho de Buena Vista”. Continuó durante el mes de diciembre su viaje hacia la Capital.




[1] Old Coon. Término despectivo en uso durante aquella época para denigrar a la gente de color. El P. Jesús María Navarro, teniente de cura en Santa Catarina, debió haber sido un sacerdote de edad media pues aparece en los libros administrativos de la iglesia desde 1848 y continúa firmando actas sacramentales en 1886. 

sábado, 24 de enero de 2015

Conrad Wise Chapman Un artista-soldado en Monterrey, México 1865 Primera Parte

Conrad Wise Chapman
Un artista-soldado en Monterrey, México 1865 
Primera Parte
Por Jorge H. Elias
En el año de 1865 llegó a la ciudad de Monterrey un joven artista y soldado norteamericano de la Guerra de Secesión llamado Conrad Wise Chapman. Nació en Washington, DC., el 14 de Febrero de 1842, mientras su padre, John Gadsby Chapman, también artista, se encontraba pintando el lienzo del “Bautizo de Pocahontas” en la Gran Rotonda del Capitolio. Cuando llegó a Monterrey, Conrad, tenía sólo 23 años. Sin embargo, era un virtuoso en el arte que su padre la había transmitido durante su infancia y juventud vivida en Europa, especialmente en Roma donde residió la familia Chapman por varios años. Allá habría tenido la oportunidad de conocer el trabajo de los grandes maestros del Renacimiento y sus técnicas, además de las normas de la época sobre la elaboración de paisajes. También habría estado en contacto, en París, con los artistas del momento, aquellos que buscaron la luz a toda costa trabajando al aire libre y gestando las bases de la escuela Imprsionista.

Al iniciarse la Guerra Civil Norteamericana en 1861, a pesar de la contraria voluntad de su padre,  Conrad  decide integrarse al Ejército Confederado y defender la causa sureña. Deja a su familia en Roma y zarpa para América. Allí se enlista con la Compañía D del 3er batallón de Voluntarios de Kentucky para después ser transferido al 59º Batallón de Infantería de Virginia. Mismo que fue enviado a Charleston, Carolina del Sur en 1863. Al año siguiente, al enterarse de la delicada salud de su Madre, regresa a Roma, pero solo por poco tiempo.  Intentó incorporarse nuevamente al combate y regresó a América en abril de 1865 con un grupo de confederados. Llegó al Puerto fronterizo de Bagdad, cercano a Maramoros para ingresar a los Estados Unidos, pero como la guerra ya había finalizado, Chapman y algunos de sus amigos veteranos de guerra, acogiéndose a la generosidad de Maximiliano, decidieron permanecer en México. Se dirigieron a Monterrey, ciudad de la que el pintor se enamoró permaneciendo  algún tiempo más que sus amigos, quienes continuaron su camino hacia la Ciudad de México.  

En Monterrey, Chapman, aprovechó el tiempo para realizar bocetos a lápiz y al oleo. Material que más tarde le sirvió para desarrollar excelentes lienzos y trabajos sobre madera llenos de detalles del paisaje neolonés.  Chapman regresó a Europa al año siguiente. Sin embargo, volvió a vivir a México en dos ocasiones más. Primero, de 1883 hasta la muerte de su primera esposa en 1889. Y más tarde, desde 1892 (año en que contrajo segundas nupcias  con Laura Seager a quien había conocido en su visita anterior a México) hasta 1901.  Volvió a los Estados Unidos y murió en Hampton, Virginia de pulmonía a las 10 de la noche del 10 de diciembre de 1910 a la edad de 68 años.

"View of Bishop´s Palace Near Monterrey” 1865 Oleo sobre papel.

jueves, 13 de marzo de 2014

Comparando a los mexicanos con sus antepasados II, 1903.

Otra comparación entre piezas arqueológicas procedentes de las antiguas civilizaciones mexicanas y personas contemporáneas (esta vez de 1903) es ésta de dos indios tarascos de los cuales no se da ninguna referencia, sino su origen: Pátzcuaro, Michoacán. 


Las comparaciónes fueron hechas por el arqueólogo Leopoldo Batres en su libro: Visita a los Monumentos Arqueológicos de La Quemada Zacatecas.

El autor escribe: 
son oriundos de “los pueblos del litoral del lago de Pátzcuaro. Para clasificar de tarascos á estos hombres, empleé el método seguido en mi clasificación antropológica de las tribus americanas, comparando la escultura antigua de la tribu en estudio con el indio actual de ella, y como creo que los constructores de las ruinas de "La Quemada" fueron los tarascos, he juzgado oportuno reproducir en este libro su tipo, para que se conozca cómo era el tipo antropológico de aquel pueblo”.

El autor creyó que los constructores de La Quemada fueron los tarascos. Hasta hoy el origen de este sitio no ha sido clarificado. Y aunque no parece demasiado científica la comparación de los objetos arqueológicos encontrados en el lugar con hombres tarascos al azar, más aún cuando la primera escultura parece representar a una mujer (por los bustos), yo creo que el esfuerzo de Batres por dar una respuesta al origen de estas ruinas zacatecanas en muy valioso.

Reed this in English Here


lunes, 10 de marzo de 2014

Leoncillo Sabino en inglés.

Me atreví a escribir en inglés la anterior entrada de este blog: Comparando a los Mexicanos con sus antepasados y pensé que sería posible, con paciencia, incluir algunas entradas en inglés en un nuevo blog. Y surgió el Leoncillo Sabino English Version.



Debo admitir que es muy posible que escriba yo algún disparate en inglés culpa de la traicionera traducción de este traductor que no domina la lengua. Aún así, esta versión, creo yo, es mejor que la traducción digital automática de google. Se aceptan y agradecen críticas y sugerencias.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Comparando a los mexicanos con sus antepasados, 1888.

Cuando yo era niño y por algún motivo me enfadaba o lloraba, 
    mi papá me decía: 
- "tienes cara de ídolo". 
- ¿De ídolo? preguntaba yo.
- "sí, de ídolo azteca", me respondía.

No hace falta decir que eso me hacía enfadarme más. En fin, ahora creo que mi papá tenía razón . Algún rasgo de aquellos "ídolos" aztecas debe reflejarse en mi cara sin necesidad de hacer esfuerzo alguno o estar enojado. Yo como gran parte de la población mexicana desciendo de indios nativos del extenso territorio del México Colonial. Y también, como muchos mexicanos, soy mestizo, es decir desciendo por otra rama ancestral también de europeos españoles. 

Este pensamiento vino a mi memoria al revisar libros de la biblioteca de la Capilla Alfonsina. Allí encontré una colección de libros muy interesante sobre arqueología y antropología mexicana. Lleva por título: Arqueología mexicana: civilización de algunos de las diferentes tribus que habitaron el territorio hoy mexicano, en la antigüedad.  Escrito por Leopoldo Batres en 1888. Está llena de interesantes y bellas litografías, algunas a color. Pero me llamó la atención algo que no había visto antes: uno de sus libros con el título: Arqueología Mexicana: Clasificación del tipo étnico de las tribus zapoteca del Estado de Oaxaca y Acolhua del Valle de México también de 1888.  Incluye una comparación entre fotografías de indios de aquella época con  piezas arqueológicas precolombinas que muestran los las facciones del rostro. 

Batres estaba interesado en formar una colección de cráneos y esqueletos contemporáneos de individuos pertenecientes a las diversas etnias  mexicanas a fin de analizarlas y estudiar las diferencias raciales entre ellas. Buscaba dar explicación  a las deformaciones que practicaban las antiguas culturas en los cráneos. Quería vislumbrar los posibles cambios sufridos en  la estructura osea en las personas debido a la alimentación, costumbres y al medio ambiente. Y escribe que comparando la colección de esqueletos mexicanos con otra de esqueletos extranjeros sería posible "averiguar el origen de los antiguos pobladores americanos".  

El autor pone como muestra en el libro 3 comparaciones: 

a) Mucio Monsalvo, indio Acolhua de. Valle de México (Texcoco) nacido en Huexotla de 36 años. De él se registran con minuciosidad las medidas anatómicas (estatura 166, color de piel "amarillento", etc.) e incluso el pulso y la "respiración".   


b) Compara a una mujer del mismo origen. El autor dice de ella en una nota: "La mujer india del tipo acolhua representada en la lámina no permitió que se tomasen las medidas de su cuerpo..." No se registra ni el nombre, no podemos saber más de esta valiente voluntaria.



c) La tercera comparación: José María Romero, indio zapoteca de 34 años, nacido en san Lorenzo Cimatlán, Oaxaca. De él solo se registran algunos datos observados por el autor porque "no se prestó á que fuese medido dando sus generales"



La colección de libros, como digo, es muy interesante y extensa. Esto es solo una muestra. 

domingo, 2 de marzo de 2014

Un viaje en Tren de Veracruz a la Ciudad de México en 1878

Un hermoso libro escrito por Antonio García Cubas e ilustrado por Casimiro Castro nos puede hacer viajar por el camino que recorría el ferrocarril entre el Puerto de Veracruz y la Ciudad de México desde 1873. Lleva por título: Álbum del ferrocarril Mexicano Colección de Vistas pintadas del Natural por Casimiro Castro, y ejecutadas encromo-litografía por A. Sigogne, C. Castro etc., con una descripción del camino y de las regiones que recorre. 

Las excelentes litografías  de Casimiro Castro nos muestran los paisajes, las barrancas, los puentes, las pueblos y ciudades,  la vegetación y la geografía de un México, si no más luminoso que el actual, sí más claro y desestresado. El tren se detiene en cada pueblo, con una “prisa” diferente a la nuestra. Es curioso leer en el citado libro: “La relación que acaba de hacerse respecto de la zona recorrida por el ferrocarril mexicano, es brevísima como el viaje mismo. La locomotora, con su irresistible fuerza impulsiva, en unas cuantas horas de movimiento traspone las sabanas de las costas, llega á las primeras alturas, escala la cordillera y encumbra la mesa central, sin que le sirvan de obstáculos ni barreras, las barrancas y precipicios, las cumbres y desfiladeros de las montañas: un leve apoyo le sirve para sustentarse en los aires. Si la celeridad del movimiento apenas da lugar al viajero para contemplar rápidamente los paisajes que, en general, se desarrollan á su vista, preciso es trasportarlo á determinados lugares elegidos para este álbum, á fin de dárselos á conocer detalladamente”.

Recuerdo que en 1985 hice mi primer viaje en tren. Fui desde la Ciudad de México hasta Lagos de Moreno, Jalisco. El camino me pareció eterno. ¿Cuánto podría y debía acelerar en la década de 1870 un tren mexicano? ¿40-60 kph? No sé. Pero me imagino que en perfectas condiciones de las vías y la máquina y sin ir cuesta arriba esa sería su velocidad normal. Además el debía parar en 24 estaciones a lo largo de los casi 400 kilometros que hay entre el puerto de Veracruz y la Ciudad de México.  Los pasajeros debieron permanecer en el tren durante toda una jornada (10-12 horas?)

Es posible imaginar en los carros de 1ª clase a los caballeros de corbata, chaqueta y sombrero y a las damas con sus amplios vestidos y sombreros adornados con plumas. Y en los carros de 3ª al pueblo campesino que por algún motivo se trasladaba de una estación a la siguiente a comerciar sus cargas de frutas, verduras, animales o artesanías en los mercados locales.

En fin les dejo unas cuantas litografías aquí y los remito al libro. 

El Viaje comienza en el Puerto de Veracruz

Cruza túneles que perforan las montañas veracruzanas y  puentes sobre barrancas y ríos como éste de Atoyac,

Llega a Córdoba
Y sigue recorriendo pueblos y ciudades de Puebla, Hidalgo y Tlaxcala hasta llegar a su destino: La Ciudad de México. Este era el panorama al llegar del Valle de México.




martes, 18 de febrero de 2014

Indios Serranos y Tlaxcaltecas, Españoles y Mestizos del Pueblo de Purificación (Gil de Leyva) NL


Indios Serranos y Tlaxcaltecas,  Españoles y Mestizos del Pueblo de Purificación (Gil de Leyva) NL 
La Fille du Peon 1907
Le tour du Mexique
Mon journal de voyage por J A Lippe

Breve reflexión sobre un pueblo de Indios de “Nueva Conversión” en Nuevo León.  En Scribd


Un artículo sobre los distintos grupos humanos que formaron el pueblo misión de Purificación (hoy Gil de Leyva) en Nuevo León. El pueblo de mi madre y mis abuelos.


Los pueblos misión como éste, estaban a cargo de uno o varios misioneros franciscanos, quienes evangelizaban a los grupos nativos de indios seminómadas que habitaron el noreste mexicano con la colaboración de familias de indios Tlaxcaltecas a quienes llamaron madrinas o madrineros. Otros pueblos de este tipo en el estado de Nuevo León fueron: Concepción (Escobedo, Montemorelos), Guadalupe (en Guadalupe, NL), San Miguel de Aguayo y Bustamante. En Coahuila: San Esteban de la Nueva Tlaxcala (junto a Saltillo, La Divina Pastora (Piedras Negras), San Juan del Carrizal, Santa María de las Parras (Parras de la Fuente) y San Francisco, entre otras.


Indios Serranos y Tlaxcaltecas, Españoles y Mestizos del Pueblo de Purificación (Gil de Leyva) NL by Jorge H. Elías (Leoncillo Sabino)

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