miércoles, 16 de diciembre de 2015

La Botica del León de Don Eduardo Bremer y Compañía


Primera Casa de Gobierno. c. 1884  DeGolyer Library SMU
En la esquina nor-poniente de las actuales calles de Morelos y Escobedo está el edificio de una de las farmacias de mayor reputación en Monterrey: la Farmacia Benavides. En ese mismo lugar, como se vio en otra entrada de este blog, se encontraba, durante el siglo XVIII, la Capilla de San Francisco Javier de los padres jesuitas y su cementerio. Una vez que los padres jesuitas se retiraron de Monterrey, el predio quedó abandonado por muchos años y el destino del inmueble dio un vuelco.

En 1813 el brigadier Joaquín Arredondo, comandante de las Provincias Internas de Oriente, ocupó los inmuebles que habían pertenecido a la Compañía de Jesús e instaló en ellos su Cuartel General[1]. Cinco años más tarde, en 1817, el antiguo templo de San Francisco Javier, es modificado y acondicionado para fungir como casa de Gobierno. Así debió mantenerse por los siguientes 30 años. 

Entre 1850 y 1852 se destruyeron las fincas antiguas y se construyó el edificio de los Supremos Poderes del Estado. Éste, en el momento de su posterior venta, consistía en “un edificio de dos pisos divididos (…) conteniendo en todo treinta y ocho piezas inclusos dos  zaguanes y dos excusados (…) cada departamento con su escalera continuando la del grande hasta subir á la azotea…” [2]

El 14 de Octubre de 1897, el Congreso del Estado aprueba la venta del inmueble que había ocupado el Palacio. Y se concreta a favor de los Srs. Eduardo Bremer y Cía., al finalizar el año 1900. La ubicación actual de este edificio, de existir, sería la esquina noroeste de las calles Morelos y Escobedo.

En los albores del siglo XX, el 3 de Enero de 1901 se celebra el contrato de venta del edificio por la cantidad de 70,000 pesos “moneda de plata de cuño mexicano” a favor de Eduardo Bremer, su hijo Roberto Bremer y su yerno Juan Reichmann, dueños de la “casa de comercio de drogas medicinales que gira en esta plaza” bajo el nombre de “Botica del León”.

Primera Casa de Gobierno Izq.
En la imagen de la derecha se ve ya el Letrero de La Botica del León


Don Eduardo Bremer c. 1881 
El Doctor Eduardo Bremer, inmigrante de origen alemán, tras liquidar sus negocios farmacéuticos en Matamoros y Brownsville,  estableció en Monterrey en 1876[3] su Botica Del León en una vieja casona ubicada en la esquina noroeste de la calle del Teatro (hoy Escobedo) y Dr. Mier (Padre Mier). En aquella antigua casa que perteneció a la familia Pruneda de León – es  curioso que la droguería lleve también el nombre de León – el Dr. Bremer debió atender a sus pacientes  durante los años finales del Siglo XIX. Sin embargo, después de algún tiempo, parece haberse trasladado a la acera sur de la misma cuadra. A principios del Siglo XX, como ya se indicó, la empresa Bremer compra el antiguo palacio de gobierno.

A la muerte de Don Edurardo Bremer, que lo alcanzó en Hamburgo, Alemania, hacia mayo o junio de 1904[4], su hijo Roberto Augusto pasó a ser el principal socio de la empresa Bremer.

Roberto Augusto Bremer Poser, nacido en Matamoros el 6 de agosto de 1875, cursó estudios en el Colegio Alemán de San Antonio, Texas. Durante su adolescencia (1890) fue cadete de la Academia Militar de Michigan en donde fue cabo en la banda de guerra. Posteriormente estudió en Detroit y en Lehre, Alemania[5]. Contrajo matrimonio, según asienta el acta respectiva “en la Quinta denominada El Tívoli Reinero, en la calle de Ocampo” con la señorita Julia Barrera Treviño de 21 años de edad el 22 de Abril de 1900[6]. La familia Bremer-Barrera tuvo su domicilio a principios del Siglo XX en el piso superior de la antigua casa de gobierno convertida, su planta inferior, en la Empresa Bremer y Cía.


Miembros de la Familia Bremer en el interior de la Droguería c 1892. Foto Cortesía de Billy Bremer.

Otra vista del interior de la Botica del León o Droguería Bremer. Foto cortesía de Billy Bremer

No hay duda que la compañía estaba en franco desarrollo económico. A finales de 1906, el periódico The Monterrey News describe el edificio en construcción de la Botica de León ubicado en la calle de Padre Mier. Sería de 4 pisos que, según la opinión de los regiomontanos de aquel tiempo, al estar terminado, iba a encabezar la lista de los edificios más modernos de la ciudad. Contaría con todos los adelantos y comodidades de la época e incluso gozaría de una planta eléctrica propia[7]. Concluida la construcción del inmueble, a principios de 1907, alojó allí en el piso superior el laboratorio de la droguería. En los pisos inferiores funcionaría el almacén de “El Puerto de Liverpool”.


Pero el hermoso edificio, proyecto del arquitecto británico Alfred Giles, tuvo una corta vida. El 21 de agosto de 1909 se incendió la manzana en que se encontraban dos inmuebles de la Compañía Bremer (manzana comprendida entre las calles de Escobedo, Morelos, Parás y Padre Mier). Ambos edificios quedaron en ruinas. 

El incendio, que duró toda la noche del sábado 21 al domingo 22 de agosto, dañó también un poste de la compañía de telégrafos dejando incomunicado a Monterrey por vía telegráfica. Esa fue la causa por la cual no hubo noticias nacionales o internacionales acerca de la tragedia, sino hasta el día 23 ó 24. Una vez restablecida la comunicación, se informó del desastre en la primera plana de los principales periódicos de México y Texas durante toda la semana siguiente. En las siguientes entradas del Blog narraré los sucesos de aquella semana siniestra.

Las pérdidas por el incendio fueron millonarias. El Diario de México informó que éstas ascendieron a 2 millones 79 mil pesos. Según el mismo Diario, la empresa Bremer sola, tuvo una pérdida estimada de 1 millón 400 mil pesos, “incluyendo los edificios de las calles de Mier, Morelos y Escobedo que quedaron destruidos”[8] Una enorme suma de dinero,  considerando que solamente el inmueble del antiguo palacio de gobierno había costado, pocos años antes, 70 mil pesos. 


Botica del León o Droguería Bremer después del incendio del 21 de agosto de 1909 Fototeca del ITESM


Incendio de 1909. Calle de Padre Mier hacia el este esquina con Parás.
El edificio de 4 pisos es el de La Compañia Bremer,
Allí operaba también en las primeros pisos el Almacén El Puerto de Liverpool.  Fototeca del ITESM.


La compañía Bremer no perdió tiempo. El 9 de septiembre de 1909  aparece una nota en el periódico “La Patria” anunciando que “La Botica de El León … será reedificada”. Continúa el artículo con una declaración del arquitecto Alfredo Giles:

 “El Nuevo edificio se erigirá en el local que ocupó anteriormente, cubriendo la misma superficie, será de tres pisos y de estilo moderno. Se están levantando los planos, y al terminar esto, empezarán los trabajos. Los materiales que se emplearán, resistirán los efectos del fuego, y será de calidad superior” “Los pisos serán de concreto reforzado, y ostentará el frente del edificio estilo artístico: en el piso inferior habrá deslumbrantes aparadores, con lo cual el edificio presentará hermoso aspecto, en la sección comercial de Monterrey”.

Por último se señala que “El señor Bremer, también construirá en los suburbios, una gran bodega en donde se almacenarán las mercancías de su negociación”[9]. 

The Houston Post (Houston, Tex),
Vol 25TH YEAR, Ed 1 Monday, January 17, 1910
En enero y febrero de 1910, Alfred Giles, desde sus oficina en Monterrey y San Antonio, Texas, se encontraba solicitando contratistas para trabajar en concreto reforzado para el nuevo proyecto del edificio[10]. La empresa Bremer cumplió la promesa anunciada por Giles. El inmueble fue construido por el contratista “George G. Muderhell en concreto armado y ladrillo a la vista; la flamante estructura con la esquina ochavada permitía que su emplazamiento tuviera una atractiva perspectiva que le imprimía una gran monumentalidad”.[11] Así La Droguería del León estrenó un hermoso edificio de tres pisos en la esquina Morelos y Escobedo. Sobrio e imponente, de grandes vitrinas para mostrar la variedad de productos que la empresa ofrecía.  


Droguería Del León c. 1910

La Droguería del León fue en su tiempo la más grande empresa farmacéutica del norte de México. Comercializaba medicamentos por todo el norte al por mayor y menor. “La empresa importa – escribe en 1903 T. Ayers Robertson, representante del Cónsul General de los Estados Unidos en México – todo  tipo de drogas, artículos de tocador, pinturas, implementos para fotografía, instrumentos quirúrgicos, etc., en grandes cantidades. Además, es el agente distribuidor de muchos de los mayores fabricantes de medicinas de patente de los Estados Unidos. Estas medicinas de patente se elaboran en las fábricas y laboratorios de esta empresa por expertos especialmente enviados por las compañías titulares. Y desde Monterrey se distribuyen para toda la república”[12]. En ese mismo año de 1903 la botica daba trabajo a unos 20 empleados[13].

Propaganda de la Droguería Bremer en
El Directorio de Monterrey 1901-2
Ya desde que se encontraba en Tamaulipas, la empresa ofrecía un muy variado surtido de productos. Incluso contaba desde sus inicios con una máquina para elaborar sodas. Un día de junio del año de 1886, el fabricante de una de esas máquinas, al estar manipulando la que se encontraba en la Botica de León, recibió graves quemaduras por el ácido utilizado en la elaboración del artículo. Incluso “el Sr. Bremer se quemó el cuello”[14].  Gajes del oficio, sin duda, que retratan al don Eduardo Bremer trabajando arduamente para forjar su patrimonio.

Entre las medicinas de patente que se ofrecían, se encontraban, por mencionar algunas que parecen graciosas para nuestro tiempo, “La Salvadora” o el “Compuesto Michela… para los males peculiares de la Mujer”, “El tónico para los nervios del Doctor Koening”, Y si se tienen los “ojos hundidos. Con ojeras, indicando sufrimiento, decaimiento de nervios y tristeza. Este enemigo del buen semblante es pronto arrojado con el uso de las píldoras SEX-INE”.  Se comercializaban también medicamentos que ofrecían curar el Asma (Schiffmann´s Asthma Cure) y la Diabetes, entre muchos otros.

El Mundo Ilustrado, Abril 1908
La empresa Bremer no sólo era el agente distribuidor de medicinas de patente americanas, distribuía además variados productos de belleza europeos de moda en aquella época. Uno de estos era la Crema parisina del “Siècle Mondain” usada por los artistas franceses  (según apuntaba en su propaganda).

          Sin embargo, la expansión en el mercado extranjero para la empresa Bremer debió también ser un elemento de desventaja en tiempo de guerra. Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, los británicos establecieron normas de bloqueo comercial con quienes consideraban enemigos o colaboradores con los enemigos de guerra. También los norteamericanos, a pesar de su deseo de permanecer neutrales en la guerra, redactaron un decreto con título “Trading with the Enemy Act” que incluía una lista de comercios de todas partes del mundo considerados “enemigos” o “colaboradores” de los enemigos de Guerra. La compañía Bremer, fue incluida en esa “lista negra” el 7 de febrero de 1919[15]. No podía ser de otra manera, sus principales socios y propietarios eran o habían sido cónsules de Alemania o Austria-Hungría. En 1894-5 el mismo Don Eduardo Bremer desempeñaba el cargo de Cónsul de Alemania en Monterrey[16].  El Señor Juan Reichmann, fue nombrado Cónsul Austro-Húngaro el 11 de julio de 1908[17].  

Por su parte Don Roberto Bremer, sucedió en el cargo al Sr. Reichmann a partir del 13 de mayo de 1914[18]. Más tarde, el 26 de diciembre de 1921, se le nombró Vice Cónsul Honorario de Suecia en Monterrey y, un año después (8 Octubre de 1922), Cónsul Honorario de Austria en Monterrey[19]. Ambos nombramientos cesaron, al igual que el desempeño del cargo, el 10 de noviembre de 1934[20]. 

Una de las razones para incluir a la empresa Bremer en la lista de colaboradores con el enemigo por parte de los estadounidenses, además de la filiación obvia por origen de las familias que constituían ese negocio, fue la acusación que se le hizo a los comerciantes germanos de Monterrey entre los que se hallaba los Señores Bremer, de apoyar económicamente a la propaganda anti-americana que se publicaba en periódico regiomontano El Demócrata en 1918[21].

El Sr. Roberto Bremer dejó huella en la sociedad regiomontana. Apoyó “la construcción de la antigua Plaza de Toros que existía por la calle de Villagrán, allá por el año de 1908”[22].  Fue presidente del Círculo Mercantil Mutualista en 1920 y 1921, de la Cámara Nacional de Comercio y del Club Rotario en 1922. En ese mismo año y más tarde en 1934 y 1935 fue Presidente de la Comisión de Educación Física y organizador de las temporadas de Basket ball. Murió el 7 de octubre de 1938 a los 63 años de edad.

Al año siguiente estalló la II Guerra Mundial que fue,  según escriben los autores del libro Monterrey a Principios del Siglo XX, La Arquitectura de Alfred Giles[23],  “un factor en el cierre de la Casa Bremer - pues gran parte de sus mercancías eran surtidas a través de agentes comerciales distribuidos por toda Europa. En tal clima de desestabilidad social, la compañía los perdió todos y con ello las correspondientes ventas Disuelta la sociedad de R. A. Bremer y Cía., el edificio aún sobrevivió más o menos entero hasta finales de la década de 1950, cuando ya con otros propietarios fue objeto de una primera subdivisión que importó la alteración total de su parte norte, para después sufrir una degradación paulatina que se resume en la demolición de la mitad poniente y el recubrimiento de la fachada original en la parte sobreviviente, es decir,  la que hoy se puede apreciar ocupada por la Farmacia (ya se advierte que se ha mantenido el mismo uso) en la esquina noroeste de las citadas calles de Morelos y Escobedo… En la actualidad, los herederos directos de aquel importante consorcio son los negocios denominados Deportes Bremer y Helados Bremer”.


En esta imagen de la década de 1970 compartida en Skyscraper City por F. Téllez se aprecia el edificio de la Botica del León modificado. La tienda Pozos aún conservaba los detalles de la fachada original de Alfred Giles.

El edificio de las Farmacias Benavides que se levanta en el lugar, podrá conservar en su interior algún elemento del antiguo edificio diseñado por Giles; podrá también ostentar una placa, recordatorio de su pasado, pero dista mucho, sin duda,  de tener la gallardía de la original Botica del León. Y aún así, creo yo, es el punto de referencia a un sitio histórico que vale la pena atender.


Imagen actual del Edificio. Completamente Modificado. Fotografía compartida en Skyscraper por G. Salinas.

 





[1] CONSEJO  DE LA INSTRUCCIÓN PÚBLICA DE NUEVO LEÓN  Reseña Histórica de la Instrucción Pública de Nuevo León desde sus orígenes hasta 1891 presentada por el consejo del Ramo, al superior gobierno del Estado Tipografía del Gobierno en Palacio Monterrey 1894 p 58.
[2] REYES, Bernardo Memorias que el Ciudadano General Bernardo Reyes, Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León, presenta a la XXXII Legislatura del mismo y que corresponde al período transcurrido del 4 de octubre de 1899 al 3 de octubre de 1903. Monterrey 1903 Anexo Número 680 pp. 298ss.
[3] Cfr. Comisión de Obsequio de la Segunda Conferencia Internacional  panamericana. Monterrey, Obsequio a los Señores Delegados a la segunda Conferencia Internacional Pan Amercana, Monterrey 1902 Tip. Lozano, Monterrey
[4] En el libro AAVV.  (Juan Manuel CASAS GARCIA, Victor Alejandro CAVAZOS PEREZ) Panteones de El Carmen y Dolores… p., 189 quizá citando a AAVV. Monterrey a Principios del Siglo XX… se indica 1914 como año de fallecimiento de Eduardo Bremer.  He encontrado, sin embargo, tres referencias que apuntan hacia una década antes.   The Western Druggist Chicago G.P. Engelhard & Co. de Julio de 1904 p. 338 informa: “Mexico.- Edwardo Bremer, for many years the owner of the largest wholesale and retail drug store in northern Mexico, died recently in Hamburgo, Germany.”  Alex M. SARAGOZA en su libro The Monterrey Elite and Mexican State  indica como año de muerte del Sr. Bremer a 1904 citando el periódico La Voz del Nuevo León de Junio de 1904, que yo no pude consultar. Y por último, una nota del Bronsville Daily Herald (Bronsville, Tex., Vol 17, No. 356, Ed 1, Tuesday, August 24, 1909 informando sobre el incendio de la empresa Bremer declara: “… Eduardo Bremer… The founder  died some years ago, since which time the business has been carried on by his sons Guillermo and Boberto (sic) Bremer, and J. Reichman.”
[5] Agstner, Rudolf. Handbuch Des Österreichischen Auswärtigen Dienstes: Bd. 1. Wien: LIT, 2015 p.
[6] México, Nuevo León, Registro Civil, 1859-1962  Monterrey Matrimonios 1900 LDS 671182 im 545 https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:33SQ-G559-GMD?i=544&wc=M6SB-K68%3A203525801%2C204153601&cc=1916238
[7] Cfr. AAVV.  Monterrey a Principios del Siglo XX, La Arquitectura de Alfred Giles.  Monterrey NL. Museo de Historia Mexicana, 2003, p. 78.
[8] El Diario de México Vol. VI Num. 1,031 25 de Agosto de 1909 p. 1.
[9] La Patria 9 de Septiembre de 1909 p. 6.
[10] El Imparcial lunes 17 de Enero de 1910 p. 7; The Houston, Texas, Vol 25TH YEAR, Ed 1 Monday, January 17, 1910.
[11] IBIDEM.
[12] Cfr. HOUSE of REPRESENTATIVES, Commercial Relations of the United States with foreign Countries during the year 1903. Washington 1904., p. 147.
[13] Comisión de Obsequio, op. cit.
[14] The Galveston Daily News. (Galveston, Tex.), Vol 45. No. 56, Ed. 1 Sunday, Jun 20, 1886.
[15] Cfr. Trading With the Enemy. Enemy Trading List Revised to Decembrer 13, 1918. Superseding all previous Lists, Supplements, and Announcements. Issued by the War Trade Board of the United States of America. Washington. Government Printing Office 1919.
[16] Cfr. Gesellschaft zur Beförderung Gemeinnütziger Tätigkeit,  Lübeckische Blätter,  Lübeck (Germany). 1859, p. 66. Y el Plano de la ciudad de Monterrey de  Ramón DIAZ, de la Colección Orozco y Berra. Monterrey, 1894.
[17] Diario Oficial Cstados Unidos Mexicanos Tomo XCVII México, Juvez 16 de Julio de 1908 No. 14., p. 234.
[18]  Diario Oficial de Los Estados Unidos Mexicanos, Tomo CXXXII, México, sábado 16 de Mayo de 1914. No. 14 p. 132 http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558a33b97d1ed64f169a34af?palabras=Bremer-Monterrey
[19] Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado de Nuevo Leon Tomo VXXI Monterrey NL, Miercoles 1i de Dic de 1945 Num 101., p., 3 http://www.hndm.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558a35327d1ed64f16b2dff4?palabras=Bremer
[20] IBIDEM. Cfr. Además Agstner, Rudolf. Handbuch Des Österreichischen Auswärtigen Dienstes: Bd. 1. Wien: LIT, 2015 pp. 215-215.
[21] El Paso Herald (El Paso, Tex.), Ed. 1, Wednesday, April 10, 1918 p. 1.
[22] Basave, Agustín. Constructores De Monterrey. Monterrey: Editorial-Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1945 p. 123.
[23] George, Mary C. H, and Lucinda Gutiérrez. Monterrey a Principios Del Siglo XX: La Arquitectura De Alfred Giles. Monterrey, N.L: Museo de Historia Mexicana, 2003.

lunes, 2 de noviembre de 2015

El Capitán Nicolás Ochoa de Elejalde y sus descendientes. Herederos del Señor de la Capilla.

El Capitán Nicolás Ochoa de Elejalde y sus descendientes.

Herederos del Señor de la Capilla.


          Un interesante personaje de la historia de Monterrey durante el Siglo XVII es el Capitán Nicolás OCHOA de ELEJALDE y Navarro, hijo de Don Martin Ochoa de Elejalde y de Doña María Rojo de Ruelas Navarro propietarios de la inmensa hacienda de San Juan Bautista de los González en el Norte de Saltillo[1]. Dicha hacienda llegó a medir a principios del siglo XVII, más de 618 hectáreas.[2] Y “En 1617… era una de las nueve estancias, donde había indios de encomienda en el valle de Saltillo”[3].

La familia de Doña María Rojo, madre del Capitán, fue una de las más acaudaladas de Saltillo y de tanto prestigio, que sus miembros recibieron el título de “Herederos del Señor de la Capilla”. Se llamaba y aún se sigue llamando de esta manera a la imagen de un Cristo Crucificado con más de 400 años de existencia a la que los fieles le han atribuido innumerables intervenciones milagrosas.  La imagen ha congregado a lo largo de todos esos años al pueblo religioso, especialmente al de Saltillo y del Noreste de México. Es parte del patrimonio cultural y religioso de México y un icono de identidad popular. Es un Cristo cruento, lleno de llagas y sangre, con la expresión profunda del dolor en su hermoso rostro de tez oscura.

La leyenda cuenta que la imagen de Cristo entró a Saltillo en una mula, sin que nadie supiera de dónde procedía. La mula se paró en medio de la plaza y allí no quiso moverse más. Los vecinos le dieron hospedaje y con el tiempo le construyeron su casa, es decir, su capilla. Leyenda aparte, es muy probable que la imagen haya llegado a lomo de mula ya que las cargas de la época eran trasladadas de esa manera por los arrieros. 
 
Por su parte, la historia narra que la imagen fue llevada a Saltillo por un rico comerciante de la época de nombre Santos Rojo (abuelo materno del Capitán Nicolás Ochoa de Elejalde) a principios del siglo XVII. En 1824 Don Lucas de las Casas, abogado de las audiencias de la república y cura de la Villa de Saltillo, escribe en una Novena dedicada a la imagen: “…el noble caballero europeo Santos Rojo, uno de sus primeros conquistadores y principales pobladores, compró y trajo la admirable y prodigiosa imagen… aunque no se ha podido averiguar cuando, en dónde, á quién, en cuanto lo compró ni de dónde lo trajo. De dichos documentos consta, que en el mes de marzo del año de 1608 lo puso y colocó en una capilla que con el título de animas había fabricado el espresado Santos Rojo en el crucero de la primera iglesia parroquial”[4].

Don Santos Rojo, sus hijos y nietos con sus respectivas familias, adquirieron, con el correr del tiempo, por sus obras pías y la colaboración en la construcción de la capilla del Cristo, el título de herederos del Señor de la Capilla. No todos los descendientes de la familia, como sucede casi siempre, permanecieron en el mismo sitio, es decir en Saltillo, sino que construyeron sus respectivas familias en otras latitudes de México. A finales de la década de 1640, más o menos de unos 16 años de edad, el joven Nicolás Ochoa de Elejalde se trasladó a vivir al Nuevo Reino de León. Allí se casó con Doña Isabel de la Garza. Compró, de Juan de Solís, la hacienda de la Santa Cruz, a la que puso por nombre San Agustín, al oriente de Monterrey (En la actualidad Guadalupe NL).

          El Capitán Nicolás Ochoa se dedicó a la minería además de desempeñar varios puestos gubernamentales y militares en el Nuevo Reino de León. En 1659 fue regidor del Cabildo de Monterrey y en 1660 alcalde ordinario. Participó en las guerras que pretendieron pacificar a los indios naturales de la región. En 1686 estuvo encargado de comandar uno de los dos ejércitos bajo el mando del Capitán Alonso de León consignados a hacerle frente a los franceses que se pensaba estaban poblando la Bahía del Espíritu Santo. Las campañas de pacificación le merecieron mercedes y la encomienda de indios saratigua de nación borrados[5]. Superó Don Nicolás riesgos y peligros en los enfrentamientos contra "indios bárbaros" y en las expediciones a través de los desiertos del noreste de la Nueva España. Sin embargo, su destino era morir en un trágico accidente. 

          El Autor Anónimo de la Historia del Nuevo Reino de León del S. XVII relata la terrible muerte don Nicolás Ochoa. Dice que febrero de 1688 fue un mes aciago,  no sólo por la  muerte de 9 hombres en un encuentro entre soldados e indios serranos de Tamaulipas, sino además por la muerte, en Monterrey, de su Justicia Mayor.  Escribe:

“habiendo subido al cerro que llaman de las Mitras, distante dos leguas de la ciudad, el Capitán Nicolás de Ochoa, Justicia Mayor en ella y Regidor, a ver una mina que se trataba de beneficiar, la cual estaba en mucha altura, habiendo ya los barreteros comenzado a trabajar en ella y el susodicho sentándose encima de una laja a rezar ciertas oraciones, estando toda la gente descuidada, ora fuese que le diese al contenido algún vahido (sic), ó  que desmintiese la laja en un improviso, resbalo y cayo precipitado en una barranca de más de veinte estados y se hizo pedazos, cosa que no pudo remediar la gente, aunque oyeron, cuando iba cayendo, que invocó con el nombre de la Virgen, que sin duda en trance tan fuerte le favorecería, como a devoto suyo. La sierra es altísima y costó mucho trabajo el sacar el cuerpo, y causó mucha lástima a todos la muerte tan violenta”[6].

El acta de defunción del respectivo libro de la parroquia de Monterrey (actual catedral) registra la muerte el 13 de febrero de aquel año. Don Nicolás fue sepultado “en la Parroquial de esta ciudad con vigilia y misa de cuerpo presente y le mandaron decir sus hijos un novenario de misas cantadas en dicha parroquial y otro de misas rezadas en el Convento del Señor san Francisco”. [7]

Cerro de las Mitras, por Hector Martínez, via Flickr

Don Nicolás Ochoa de Elejalde y Doña Isabel de la Garza Montemayor González tuvieron al menos estos siete hijos:

-       Salvador   (n. hacia 1644) casado con Doña Catalina de la Garza Guerrero.

-   Capitán Joseph de Ochoa de Elejalde nacido en 1650[8] casado en primeras nupcias con Mencia de las Casas de la Vega (m. Monterrey 27 de septiembre de 1689)[9] y en segundas con Doña Teresa de Medina Cortés.

-       María Ochoa de Elejalde casada con Juan González.

-       Alférez Nicolás de Ochoa de Elejalde  (n. hacia 1659) Casado en primeras nupcias con Doña Lugarda de Medina. En segundas nupcias con Doña Margaríta de las Casas (m. Monterrey, 15 de enero de 1697)[10], en terceras nupcias con Doña Margarita García Dávila Cavazos (m. Monterrey  25 de Octubre de 1711)[11], y en cuartas nupcias con  Doña Josepha Méndez Tovar Gutierrez (m. Monterrey 16 de agosto de 1689)[12] 

-       Luisa Ochoa de Elejalde  nacida en Monterrey en 1666 y casada con Joseph de Escamilla Ayala (m. Monterrey 4 de enero de 1683)[13]

-     Blas Ochoa de Elejalde  bautizado el 31 de octubre de 1669[14]. Y casado con Doña Antonia Lozano de la Garza (m. Monterrey 4 de Junio de 1692)[15]

-       Isabel Ochoa  bautizada en Monterrey el 24 Dec 1671[16]  y casada con José Ayala

Una de las principales propiedades de esta familia fue la Hacienda de San Agustín. La estancia establecida en 1627 por Juan de Solís llamada de la Santa Cruz (en donde ahora se encuentra la cabecera municipal de Guadalupe, NL) fue comprada en 1658 por el capitán Nicolás Ochoa de Elejalde quien le cambió el nombre a “Hacienda de San Agustín”.  Tenía una extensión de 4 caballerías y cuarto (alrededor de 180 hectáreas). El 9 de enero de 1694 la propiedad fue dividida entre los hijos de Nicolás Ochoa e Isabel de la Garza exceptuando a María “mujer de Juan González, porque vendió su Parte a José de Ochoa, su hermano”[17].

Años más tarde, el 19 de febrero de 1710, Nicolás, el Mozo, vende a su cuñada Doña Teresa de Medina parte de su propiedad (media caballería de tierra)[18].  En esta hacienda se cultivaba caña de azúcar y maíz entre otros productos. En 1715 la hacienda fue expropiada por el licenciado Francisco de Barbadillo quien tenía orden del virrey Duque de Linares[19] de acabar con las congregas o encomiendas que esclavizaban a los indios. Barbadillo confiscó las tierras de la antigua hacienda de San Agustín de los Ochoa de Elejalde y en ellas estableció, en febrero de 1715 el pueblo de indios de Guadalupe. (Guadalupe NL).

Los Ochoa de Elejalde perdieron así su hacienda de San Agustín y nació en el mismo lugar una misión o pueblo de indios congregados de varios lugares de la Sierra Madre, y más tarde, en 1756,  del Pilón (Montemorelos NL).

Ya en épocas muy recientes (1980), cuando el ayuntamiento municipal concedió un escudo de armas a la ciudad de Guadalupe, se eligieron los símbolos que describen su historia. Uno de ellos, en el cuadrante superior izquierdo, es un Lobo Sable, es decir, un lobo color negro, insignia del apellido Ochoa de Elejalde debajo de un sol de gaules (rojo) representación del apellido Solís. Por ser Juan Solís el fundador de la Hacienda de la Santa Cruz y Nicolás Ochoa el primer patriarca de la Hacienda de San Agustín, que precedieron al "Pueblo de la Nueva Tlaxcala de Nuestra Señora de Guadalupe de Horcasitas". La presencia tlaxcalteca, como es obvio, también fue plasmada en el escudo con el jeroglífico en el cuadrante superior derecho representando a la república de Tlaxcala.

A la Izquierda Escudo del apellido Ochoa y a la derecha el Escudo de La Ciudad de Guadalupe, NL

Dos propiedades pertenecientes a algunos miembros de esta familia, específicamente a Margarita de las Casas, segunda esposa de Nicolás Ochoa, fueron también las que se hallaban frente a la plaza de armas (Plaza Zaragoza y hoy Macroplaza de Monterrey). Estaban ubicadas en las esquinas noreste y noroeste de las calles Zaragoza y Corregidora.  En 1712 el Capitán Nicolás Ochoa de Elejalde, el Mozo, hijo de Doña Margarita y el Capitán Nicolás Ochoa, el 30 de julio, vende parte de la propiedad a María Buentello de Morales casada con el Cap. José de la Serna por 180 pesos de oro común.

A lo largo de 300 años las propiedades tuvieron varios propietarios. Fueron usadas como viviendas y como tiendas comerciales. A fines del Siglo XIX la propiedad de la esquina noreste pertenecía a la Casa Comercial de Pedro Maíz y Compañía y lleva el nombre de Palacio de Cristal y más tarde, perteneció a la negociación Martín Vizcaya. En el S. XX se construyó allí el Edificio Layer con ornamentación “colonial”. Hoy el lugar forma parte de la Macroplaza.[20].



Antigua Plaza de Armas de Monterrey (Llamada Zaragoza desde 1864) Autor: Daniel Powers Whiting, 1846. Al fondo a la derecha el cerro de las Mitras. En la plaza a la derecha a uno y otro lado de la actual calle Zaragoza las propiedades de las que se hace referencia aquí. Para la época en que este cuadro fue realizado hacía ya mucho tiempo que no pertenecían a la familia Ochoa.

A. Lagrange y Hermano. Palacio Municipal (City Hall - side view, c. 1900). Calle Zaragoza de Norte a sur. A ambos lados del primer Plano esquinas noreste y noroeste del cruce de las Calles de Zaragoza y Corregidora. Las dos esquinas pertenecieron en su momento a miembros de la familia Ochoa de Elejalde. El Edificio de Arcos es el Palacio Municipal y al fondo se ve la desparecida iglesia del convento franciscano de San Andrés.

Mismas Esquinas vistas de sur a norte. En primer plano a la derecha, el edificio Layer. Foto publicada por el usuario Juan Crouset en Skyscraper. 



          Los descendientes del Capitán Ochoa de Elejalde llegaron a poseer riquezas, prestigio y propiedades. A Joseph Ochoa de Elejalde, uno de sus hijos mayores, le fueron concedidos por el Capitán Alonso de León, 35 sitios de ganado mayor y cinco de menor en la Mesa de las Amapolas a la orilla del río de La Pesquería[21].  Acumuló una fortuna muy considerable.  En su testamento del 10 de abril de 1708 se vislumbra la magnitud de sus posesiones en, ganado, caballos, bodegas de maíz, carbón, que comerciaba en la región.  Su testamento refleja también el estatus social y religioso que desempeñaba en Monterrey. Declara  haber sido mayordomo de la Cofradía de las Benditas Ánimas del Purgatorio. Como mayordomo debió haber hecho, a lo largo de su vida, diversas promesas y mandas a favor del culto y de la cofradía.  A su muerte deja a la cofradía 25 yeguas y 10 mulas mansas además de las 25 yeguas y caballo que le debe. Como era costumbre de la época pide se le recen un buen número de misas cantadas y rezadas por él y 40 misas  “por las almas de la gente muerta a su servicio”.  “Declara asimismo que dio a su hermano la mitad de la labor en el valle del Pilón (Montemorelos, NL) y 750 pesos en los sitios de  la Salada”[22].  Sus deudas también son reflejo de su fortuna: debe dinero al herrero, a un vecino del Pilón, al Marqués de la Torre, a su mayordomo, etc. Entre deudas en dinero, maíz y quizá otros productos, el monto total debió ascender a unos mil pesos. En su testamento, además de propiedades en el campo y la ciudad de Monterrey, ganado y tierras de cultivo, declara tener algunos esclavos.

Don Joseph Ochoa murió  en Monterrey  en mayo de 1708 un mes después de haber redactado su testamento.  Fue sepultado en la Iglesia de San Francisco el día 17 de mayo de 1708[23]. Su esposa Teresa de Medina lo siguió algunos años después: falleció el 11 de Marzo 1713[24]

He podido documentar, con la ayuda de los archivos eclesiásticos microfilmados por la Iglesia Mormona, algunas ramas genealógicas de los miembros de esta familia hasta la actualidad. Claro, dentro de lo posible y con sus limitantes.  Estos herederos del Cristo de la Capilla de Saltillo preservaron su prestigio pero no siempre su fortuna ni su hacienda. Por su parte, la ortografía de su apellido se fue modificando, del primitivo  “Ochoa de Elejalde” pasó a ser “de Ochoa” y actualmente es también simplemente “Ochoa”.




[1] Lo que hoy se conoce como Los González fue parte de esta hacienda.
[2] Cfr. CUELLO, José Saltillo Colonial: Orígenes y Formación de una Sociedad Mexicana en la Frontera Norte Archivo Municipal de Saltillo, 2004 p. 112.
[3] LCD 20 feb 1617 Cit por AAVV GARZA MARTINEZ, Valentina PEREZ ZEVALLOS, Juan Manuel Libro del Cabildo de la Villa de Santiago del Saltillo 1578-1655 CIESAS, 2002 p. 35
[4] DE LAS CASAS DE LA MOLA y FLORES, Lucas  Novena a Cristo Señor Nuestro Crucificado cuya portentosa imagen se venera en su capilla contigua a la Parroquia de la Villa del Saltillo. Reimpresa en la oficina del C Urbano Sanromán, Guadalajara 1824 p. 3.
[5] AAVV GARZA MARTINEZ, Valentina PEREZ ZEVALLOS, Juan Manuel Libro del Cabildo op. cit. p. 98.
[6] AAVV DE LEON Alonso, Un Autor ANONIMO y SANCHEZ de ZAMORA, Fernando Historia de Nuevo León con noticas sobre Coahuila, Tejas y Nuevo México, México 1909 p. 312
[7] Monterrey, NL Defunciones (Sagrario Metropolitano) LDS 605195 , im 33
[8] AAVV GARZA MARTINEZ, Valentina PEREZ ZEVALLOS, Juan Manuel Libro del Cabildo op. cit. p. 98
[9] Monterrey, NL Matrimonios (Sagrario Metropolitano) LDS 605179 im 19.
[10] Guadalajara Jal. Matrimonios (Dispensas) LDS 168113 im 309-312.
[11] Guadalajara Jal. Matrimonios (Dispensas) LDS 168353 im 307.
[12] Guadalajara Jal. Matrimonios (Dispensas) LDS 168112 im 142.
[13] Guadalajara Jal. Matrimonios (Dispensas) LDS 167982 im 117-223.
[14] Monterrey, NL Bautizos (Catedral) LDS 605147 im 14.
[15] Guadalajara Jal. Matrimonios (Dispensas) LDS 168057 im 201-206.
[16] Monterrey, NL Bautizos (Catedral) LDS 605147 im 19.
[17] Archivo Municipal de Monterrey PROTOCOLOS Volumen: 6 Expediente: 1 Folio: 11 NO. 5
[18] CAVAZOS GARZA, Israel Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo municipal de Monterrey, 1700-1725. 1164). IX, fol. 120, no. 36.
[19] Fernando de Alencastre Noroña y Silva XXXV  Virrey de Nueva España 13 de noviembre de 1710 - 16 de julio de 1716.
[20] Cfr. MENDIRICHAGA CUEVA, Tomás La Antigua Plaza de Armas de Monterrey, Lado Norte en anuario  Humanitas Numero 34 UANL Monterrey, N.L. 2007 pp.  29-43.
[21] AAVV GARZA MARTINEZ, Valentina PEREZ ZEVALLOS, Juan Manuel Libro del Cabildo op. cit. p. 98.
[22] CAVAZOS GARZA, Israel Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo municipal de Monterrey, 1700-1725 1127). VIII, fol. 359, no. 113.
[23] Monterrey, NL Defunciones (Sagrario Metropolitano) LDS 605195 im. 87.
[24] CAVAZOS GARZA, Israel Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo municipal de Monterrey, 1700-1725 No. 1295). X, fol. 49, no. 15.

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