Sobre los Rurales de México
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viernes, 25 de enero de 2013
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miércoles, 2 de enero de 2013
Los Rurales de México 5/7
3.
¡Vivan los Rurales!
A pesar de los defectos de esta institución y los casos de corrupción e
impunidad en los que pudieron verse envueltos, la gente quería a los rurales. O
quizá más que quererlos sentía hacia ellos una mezcla de admiración y temor.
Sería famosa en aquel tiempo la frase “allí
vienen los rurales” con la cual, dicen algunos autores, los delincuentes
ponían “pies en polvorosa”. Emerson
se pregunta ¿Causaría asombro que el solo
nombre de los rurales sea suficiente para causar terror en los corazones de
algunas personas de pies ágiles a lo largo del Río Grande?[1] refiriéndose muy probablemente a los ágiles pies de los grupos étnicos del
norte de México.
Otra frase famosa según el mismo
autor era: “besar y cabalgar como un
rural” expresando el estilo de vida de los Rurales y dos elementos
esenciales a su existencia. Él mismo afirma “De
verdad, un rural en su atavío completo sobre un caballo, es una imagen que
agrada a los ojos de la mayoría de las doncellas. Vestido en tono rojizo, gris
ratón o negro aterciopelado de suave cuero desde el cuello hasta los tobillos,
con elaboradas “grescas” de seda y botonaduras sobre la corta chaqueta bolera y
el chaleco o sobre las costuras exteriores de los ajustados pantalones de
cuero, con un sarape color rojo sangre al hombro y con los destellos de plata
sólida sobre el sombrero, la silla y las espuelas, estos hombres delgados con
sus oscuros rostros, penetrantes ojos y fieros bigotes negros, proyectan una
imagen que nadie que haya estado en
México puede olvidar.”
Eran, según dicen algunos, el deleite de los extranjeros, la alegría de
las fiestas, especialmente la parada militar del 5 de Mayo y los desfiles por
el zócalo frente al Palacio de Gobierno y por el Paseo de la Reforma. La gente
los aplaudía y les gritaba ¡vivas! Y se brindaba por ellos. En una de aquellas
fiestas, el 3 de Mayo de 1891, el poeta Juan de Dios Peza hace un brindis
improvisado por los rurales de México[2]:![]() |
| Rurales en Gomez Palacios c. 1910 Por American Press Association, New York The Library Of Congress Prints And Photographs Online Catalog |
¡POR LOS RURALES!
IMPROVISACIÓN EN EL
BANQUETE DE 3 DE MAYO DE 1891.
La voz mal, torpe el acento
De la «influenza»
á la presión,
Pero sano el pensamiento
Y el espíritu contento
En esta franca reunión.
Brindo, cual siempre he brindado
Con plectro humilde y sincero,
Por el ranchero-soldado,
Que presenta uniformado,
Vivo, á Nicolás Romero.
Que tiene en monte y pradera
Por cetro un lazo en la mano,
Por corona su jarano,
Trono en su silla vaquera.
Qué orgulloso se cimbrea
Cuando el caballo relincha
Si el rancho vecino otea
Y ufano caracolea
Haciendo crujir la cincha.
Por el ranchero sencillo
Cuya riqueza á mi ver
La forman un vaquerillo,
Un jorongo del Saltillo,
Un rifle y una mujer.
Que en el palacio, en la choza,
De la tierra en la extensión,
Desde Marte á Zaragoza,
No hay quien no rinda á una moza
La espada y el corazón.
Brindo al que prefiere osado
Al «vol-au-vent»
el elote,
Y al «Champagne»
el «colorado»
Y al mejor faisán trufado
El «mole de guajolote».
Al jazmín las amapolas,
Y en música es su ideal,
No Valkirias ni mamolas
Sino el wals «Sobre
las olas»
Junto al Himno Nacional.
Por el que con frente ufana
Odia todo lo extranjero,
Y declara gente vana
Al que no echa una mangana
Ni luce en un herradero.
Por el que no halla en Europa
Semejante ni rival
En garbo, en usos y en ropa
Y que surge en nuestra tropa
Como tipo nacional.
Y por el hombre de honor
A cuyo augusto perfil
La gloria le da esplendor....
El caudillo vencedor
De Puebla en el dos de Abril.
De su renombre inmortal
Y por sus timbres mejores;
Es decir, los tres colores
Del pabellón nacional.
Y desde entonces la imagen del charro se quedó grabada en la memoria histórica y folklórica de nuestro país.
![]() |
Guillermo de Landa y Escandón, Cap. Porfirio Díaz Jr, Don Porfirio Díaz
en TWEEDIE Alec Porfirio Díaz, Seven Times Presiden Of Mexico Hurst And Blackett London 1906 |
[1] EMERSON,
E. The Rurales op. cit.
[2] PEZA, Juan de Dios Las Glorias de México Música Épica Cantos ala Patria. Maucci Hermanos México Buenos Aires Habana 1904 p. 279.
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domingo, 23 de diciembre de 2012
Los Rurales de México 4/7
2.
Agentes de la Paz Porfiriana
Además
del desarrollo de los ferrocarriles, los Rurales fueron uno de los principales
recursos utilizados por Díaz para establecer la llamada Paz
Porfiriana. (Un período de adelanto económico, paz social – muchas veces
quizá, mediante la represión – y una imagen de seguridad y prosperidad que
motivó la inversión de capitales extranjeros en la República). Este recurso
humano llamado policía rural, era sobre todo, un individuo particular, con
nombre propio.
¿Qué
podemos decir del tipo de personas integrantes
de la policía rural?
Eran en su mayoría expertos jinetes, y tenían gran conocimiento del
terreno. La mayor parte de la literatura referente a los Rurales, sobre todo la
literatura extranjera, hace referencia a sus habilidades excepcionales en el
dominio del caballo, la soga y el terreno en que se desarrollaban. Emerson,
quien convivió con ellos como su escolta a principios del S. XX escribe: “… fue (Porfirio Díaz) quien (los) condujo…
a su nivel actual de eficacia, sobresaliendo esta caballería nativa sobre la de
otros lugares, sean la de los cosacos, ulanos, húsares, la policía montada de
Canadá e incluso los Rangers de Texas… Comparado
a los rurales, nuestra propia caballería regular y la de la mayoría de los
grupos militares europeos serían calificadas de infantería montada. Los rurales
son jinetes por excelencia[5].
Otros autores de la misma época, califican a los Rurales como “el único cuerpo de soldados de su tipo en el
mundo”[6].
Por lo general los autores se despliegan en elogios a las destrezas ecuestres
de nuestros rurales e incluso, afirma Vanderwood, “cuando
Estados Unidos ocupó Cuba en 1898, las autoridades militares tomaron como
modelo a México para la creación de la fuerza rural policíaca de Cuba”[7].
![]() |
| General Sub-Inspector 1907 Mexico Of The Twentieth Century Vol I por MARTIN, Percy F. London 1907 |
En primer lugar, que eran en su mayoría,
campesinos y artesanos que “provenían de
las filas de desempleados, de la misma gente cuyas frustraciones trataba de
controlar el gobierno” [1]
Es posible que entre sus tropas hubiera algún ex-bandido o salteador como vimos antes, sin embargo, un conocedor a profundidad de este tema, Paul Vanderwood expone que “No existe ninguna evidencia de que Díaz haya reclutado deliberadamente bandidos dentro del cuerpo de Rurales, aunque ese sea el mito popular posrevolucionario. Por el contrario, la documentación indica que la organización hizo todo por deshacerse de personas desprestigiadas…” La leyenda de que las tropas estaban formadas por ex bandidos era fuerte incluso entre los mismos Rurales. “Me informó un rural, (escribe E. Emerson en un artículo de 1911) que uno de los más famosos entre todos ellos, que como bandido aterrorizó el territorio salvaje de Tepic entre la costa del Pacífico y Guadalajara, prestó juramento como líder rural al mismo Porfirio Díaz.”[2] Y en el mismo artículo se relata la anécdota de cómo Díaz lo capturó y le dio a escoger entre la muerte o el reclutamiento. Emerson advierte “Este tipo de historias abundan y algunas son probablemente ciertas”[3].
Es posible que entre sus tropas hubiera algún ex-bandido o salteador como vimos antes, sin embargo, un conocedor a profundidad de este tema, Paul Vanderwood expone que “No existe ninguna evidencia de que Díaz haya reclutado deliberadamente bandidos dentro del cuerpo de Rurales, aunque ese sea el mito popular posrevolucionario. Por el contrario, la documentación indica que la organización hizo todo por deshacerse de personas desprestigiadas…” La leyenda de que las tropas estaban formadas por ex bandidos era fuerte incluso entre los mismos Rurales. “Me informó un rural, (escribe E. Emerson en un artículo de 1911) que uno de los más famosos entre todos ellos, que como bandido aterrorizó el territorio salvaje de Tepic entre la costa del Pacífico y Guadalajara, prestó juramento como líder rural al mismo Porfirio Díaz.”[2] Y en el mismo artículo se relata la anécdota de cómo Díaz lo capturó y le dio a escoger entre la muerte o el reclutamiento. Emerson advierte “Este tipo de historias abundan y algunas son probablemente ciertas”[3].
Podemos decir también que los Rurales eran gente sencilla y que, aunque
el reglamento de 1880 estipulaba, entre los requisitos para ser admitido, el
saber leer y escribir, no obstante el 50% de los miembros era analfabeto[4].
![]() |
| Domando A Un Bronco 1911 Por Edward Borein |
La principal función del policía rural, como quedaba estipulado desde el
primer decreto de Juárez, era la vigilancia de los caminos, atrapar a los
delincuentes y sospechosos para ponerlos en manos de las autoridades, sin
embargo ésta no fue su única tarea. Conforme la paz porfiriana fue impregnando a
la república, los Rurales iban diversificando sus funciones. Por su
extraordinario conocimiento del campo, eran requeridos como guías y escoltas
para expediciones científicas del gobierno, estudios geodésicos y otras
empresas gubernamentales. Actuaban como escolta montada de gobernantes, jefes
políticos, transportes valiosos y viajeros extranjeros cuando las condiciones
del país así lo requerían. En alguna ocasión debieron transportar el correo[8]
y hasta un párroco de pueblo trató de
utilizarlos ¡para recolectar el diezmo![9]
Parece que conforme iba envejeciendo el régimen de Díaz, con él se
fueron acentuando la corrupción y el desorden entre los guardias rurales. Se
emitieron una gran cantidad de reglamentos muy detallados con el fin de
controlar las actividades de los guardias, pero se hizo poco para ponerlos en
práctica, después de una inspección por parte del ministerio de Gobernación se
encontró que “muchos Rurales ocupaban
puestos políticos o administraban cantinas a las que los obreros se veían
obligados a asistir, o servían como fuerzas policíacas personales de
cafetaleros extranjeros que tenían que recurrir a la represión para mantener el
control sobre sus peones. … En los cuarteles encontraron oficiales borrachos,
guardias que no sabían montar y a uno de ellos que, siendo el herrero, tenía
miedo a los caballos”[10].
No se debe generalizar y no todos los guardias eran corruptos y
frecuentemente, los que sí lo eran, iban presos por su crimen, fuera civil o
militar. Sin embargo los excesos de los Rurales eran frecuentemente denunciados
por las autoridades locales (principalmente los alcaldes). De los variados
incidentes que refiere Vanderwood sobre los excesos de la policía rural no está
de más citar el siguiente: “En una
hacienda en el estado de Veracruz literalmente (el policía rural) retorció sus
sables al azotar a los peones para mantenerlos bajo control, mientras su
superior, un teniente, se probaba un uniforme norteamericano y practicaba su
inglés brindando con los supervisores de la hacienda… estos abusos descubiertos
por algún investigador, parecen haber permanecido impunes”[11].
![]() |
| Rurales en Revista 1911 Por Edward Borein |
[1] VANDERWOOD Paul J. Los Rurales procucto de una cecesidad social.
En: Historia mexicana, v.22, no. 1
[85] El Colegio de México (jul. sep., 1972) p. 39.
[2] EMERSON,
E. The Rurales op. cit.
[3] IBIDEM
[4]
Cfr. VANDERWOOD Paul J. Los Rurales op
cit p. 40
[5] EMERSON,
E. The Rurales op. cit
[6]
TWEEDIE Alec Porfirio Díaz, seven timespresiden of Mexico Hurst and Blackett London 1906 p 278.
[7]
Cfr. VANDERWOOD Paul J. Los Rurales op
cit p. 47.
[8] Cfr.
EMERSON, E. The Rurales op. cit
[9]
Cfr. VANDERWOOD Paul J. Los Rurales op
cit p. 42.
[10]
IBIDEM p. 46.
[11] VANDERWOOD
Paul J. Los Rurales op cit p. 45
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martes, 6 de noviembre de 2012
La Música y la Invasión Norteamericana 1846-1848
A lo largo de este blog en varias ocasiones, he escrito acerca de la música que pudo haberse escuchado en México en el tiempo de la invasión norteamericana. He recopilado diez entradas de este blog sobre ese tema en un documento PDF con 10 partituras correspondientes a las piezas musicales. Les comparto este ensayo con el título Los Ecos de la Guerra, para quien pueda estar interesado.
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