Cruel negocio el de la guerra.
La letra de esta canción es del Rev. James G. Lyons. La partitura se encuentra en esta página de la
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The Heroine of Monterey
The strife was stren at Monterey
When those high tow’rs were Lost and won;
And pealing thro’ that Mortal fray,
Flash’d bright the battery’s Vengeful gun;
Yet heedless of its deadly rain,
She stood in toil and danger first,
To bind the bleeding soldier’s vein
And slake the dying soldier’s thirst.
She found a pale and stricken foe
Sinking in nature’s last eclipse,
And, on the red earth kneeling low
She wet his parch’d and fever’d lips;
When thick as winter’s driving sleet;
The booming shot, and flaming shell,
Swept with wild rage that gory street,
And she_ the good and gentle _ fell.
They laid her in her narrow bed,
The foemen of her land and race;
And sights were breath’d, and tears were shed,
Above her lowly resting lace_
Ay! Glory’s crimson worshippers
Wept over her untimely fall,
For deed of mercy, such as hers,
Subdue the hearts end eyes of all.
To sound her worth were guilt and shame
In us, who love but gold and ease _
They heed alike our praise or blame,
Who live and die in works like these.
Far greater than the wise or brave,
Far happier than the fair and gay,
Was she who found a martyr’s grave
On that red fild of Monterey.
La Heroína de Monterrey
Solo traducción (no se adapta a la melodía)
La contienda era severa en Monterrey,
Cuando aquellas altas torres se perdieron y se ganaron
Y replicaron a través de la mortal refriega,
Luminosa y brillante, la batería del vengativo enemigo;
Pero sin hacer caso a su mortal lluvia,
Ella estuvo de pie, primera en el duro trabajo y en el peligro,
Para vendar las venas del soldado herido,
Y saciar la sed del soldado moribundo.
Encontró a un pálido y golpeado enemigo
Hundido en el último eclipse de la naturaleza,
Y, sobre la roja tierra de rodillas
Enjugó sus resecos y febriles labios;
Cuando espesa como la nieve del invierno,
La explosiva y encendida bomba,
Arrasó la salvaje y ensangrentada calle,
Y ella, la buena y amable, cayó.
Ellos la tendieron en su estrecha camilla,
Los enemigos de su propia tierra y raza;
Y se lanzaron suspiros, y se derramaron lágrimas,
Sobre su lugar de descanso al ras del suelo
¡Ay! Fieles de gloria carmesí
Llorad sobre su definitiva caída,
Por la deuda de una compasión como la de ella,
Someted los ojos y los corazones de todos.
Anunciar su valor provoca culpa y vergüenza
En nosotros, que amamos sólo las cosas fáciles y el oro
Llaman la atención tanto como nuestra alabanza o nuestra culpa,
Quien vive o muere en faenas como esa.
Más grande que el sabio o el valiente,
Más feliz que el hermoso o el alegre,
Fue ella, que encontró la tumba de un mártir
Sobre aquel campo rojo de Monterrey.
Por último les dejo aquí la melodía, esta vez no puse la letra entre lo dibujos de Chamberlain. No sé para ustedes pero a mi los dibujos esos me parecen un encanto. Y la música me recuerda las películas del oeste o el carrito de los helados. Allí se la dejo.