lunes, 3 de octubre de 2011

La Basílica del Roble, Monterrey


Algunas imágenes tienen la energía suficiente para convertirse en iconos de un pueblo. La fuerza intrínseca de la imagen, por ejemplo, de la Virgen de Guadalupe, acompaña la trama histórica del pueblo mexicano. Está en los comienzos de su historia, si vamos a dar por verídico el relato del Nican Mopohua, aparece a sólo una década de la conquista y se afianza en el alma del pueblo, hasta ser usada como bandera de su Independencia. Y qué duda cabe que sea hoy el símbolo más característico de la mexicanidad, más aún que el águila que devora a la serpiente o una catrina calavera de José Guadalupe Posadas.

Mural del hallazgo de la Virgen del Roble. En el Pórtico de la Basílica 

El regiomontano tiene imágenes propias con las que se identifica. Sería mentira decir que la imagen de la Virgen del Roble tiene esa misma fuerza iconográfica o similar a la de la imagen de la guadalupana, imposible. Y, sin embargo es quizá la imagen que más ha acompañado el andar del pueblo regiomontano, a no ser por la silueta del cerro de la Silla.

La leyenda es popularmente conocida. A grandes rasgos: fray Andrés de León escondió la imagen en el hueco de un roble para protegerla de los ataques de los nativos. Y eso sería cuando los primeros grupos de colonos españoles se asentaron en torno a los ojos de agua de Santa Lucia a finales del siglo XVI. Más tarde, un tanto “olvidada”, la imagen es encontrada por una pastorcita quien escucha la voz de la Virgen que proviene del bosque. Y la imagen es trasladada a la parroquia. Pero como la Virgen no quiere estar en la parroquia, desaparece para volver al nicho del roble donde fue encontrada. Y esto se repite tres veces. Lo que es tomado como señal de la voluntad de la Virgen por que se le construya un templo al que los fieles vayan a adorarla.

Misterio de fe aparte, además de que el relato guarda similitudes con otros relatos de apariciones milagrosas (la pastorcita, la voz del bosque, tres ocasiones, la naturaleza en derredor, la voluntad de la virgen por tener un sitio espacial, etc.), el acontecimiento no solo va marcando la historia religiosa del regiomontano, sino también su desarrollo civil y urbano. 

Basílica del Roble, postal de Rubén D, Pastrana.

Se distinguen cuatro etapas en el desarrollo de este santuario. La primera sería una pequeña capilla hecha quizá de adobe en donde hoy se encuentra la esquina de las calles de Guerrero y 15 de Mayo. A esta primera capilla le seguiría un templo más fuerte de piedra o sillar que ordenó edificar el segundo Obispo de Monterrey Fray Rafael José Verger hacia 1790, templo que llegó a tener una bóveda pero pronto se deterioró. Una tercera etapa sería la construcción de un templo de bloques de sillar con planta basilical. En 1853, el obispo Francisco de Paula Verea, con donativos del gobernador Vidaurri[1], ordenó la fábrica del nuevo templo. Los trabajos de construcción se extenderían por toda las segunda mitad del siglo XIX, pero a pesar de estar en obras, el templo se encontraba también en uso para los servicios religiosos. El primer libro de bautizos del santuario da comienzo el 15 de abril de 1865, época en la que jurídicamente tiene el nombre de “Viceparroquia del Santuario de Nuestra Señora del Roble”. 

Inicio del Primer Libro de Bautizos de la Viceparroquia del Roble y primera acta bautismal. Archivo Online de Familysearch.org 

Y el 8 de diciembre de 1884 Monseñor Ignacio Montes de Oca celebra la misa de consagración del Nuevo Templo aunque aún no estaba terminado. El mismo obispo, en su sermón de consagración, habla del proceso tanto material como espiritual de ir edificando la iglesia[2]

A finales del siglo XIX al templo, que era llamado orgullosamente “Basílica Lateranense de Nuestra Señora del Roble”  se le agregó una gran cúpula, obra del Arquitecto Alfred Giles. La presencia de aquella basílica era imponente. 

Tan orgullosos estaban los regiomontanos de la nueva obra que un periódico tan poco simpatizador del catolicismo como Renacimiento decía que era “la más artística de toda la República[3].” 

Pero pronto sucedió algo terrible. La noche del 24 de octubre de 1905 la hermosa cúpula se derrumbó estrepitosamente dejando la iglesia en ruinas. Así describe el hecho un autor norteamericano de la época: 

Con el colapso de la cúpula de la iglesia del Roble de Monterrey, una de las más espléndidas estructuras del norte de México quedó reducida a ruinas… Uno de los más milagrosos incidentes conectados con la destrucción de la Iglesia del Roble fue la preservación de la Virgen del Roble. Esta imagen, santo tutelar de la basílica,  se encontraba en la parte central sobre un alto trono de bronce por encima del  altar, y aunque las paredes de la basílica fueron completamente aniquiladas, la imagen permaneció sin daños. Cayó al piso de piedra desde una altura de 7 metros, el altar de bronce que cayó con ella quedó irreparablemente destruido. Dos enormes bloques de piedra, con un peso de varios cientos de libras cada uno, cayeron justo encima de la imagen, pero en una posición tal, que la protegieron de la carga de escombros y piedras que después cubrieron la reliquia con una pirámide de piedras y mortero. Todo lo demás se rompió en fragmentos irreconocibles. Pero cuando se sacó a la Virgen se encontró que no había sufrido ni el más mínimo rasguño. Efectivamente, la ropa de la Virgen apenas si se llenó del polvo y fragmentos del mortero pulverizado con que se cubrió todo lo demás. Este maravilloso fenómeno es considerado una intervención divina y así lo explican quienes están a cargo de la iglesia. No hay razón para dudar sobre la verdad de este hacho ya que muchas personas de incuestionable integridad han visto a la Virgen, y testifican que se trata de la auténtica Virgen del Roble. No hay explicación plausible mas que ésta” [4].  

Basilica del Roble después del colapso de su cúpula en 1905

Y yo pienso, sin querer ser irreverente, que quizá, lo que la Virgen quería era volver a su humilde roble. ¿Qué duda cabe que nuestros pensamientos no son los de Dios?

La cuarta etapa constructiva de este Santuario comienza con su restauración, o intervención como la llama la Agencia para la Planeación del Desarrollo Urbano de Nuevo León, afirmando que “En la década de 1950 se intervino con un proyecto del arquitecto Lisandro Peña, dándole la configuración actual”. Su estructura consta de tres elementos principales: el pórtico, las tres naves que forman el cuerpo y el campanario reloj de 75 metros de altura. Se puede decir que su estilo es neo clásico o neo romano y evoca a las basílicas romanas, especialmente a la de San Pedro y San Pablo Extra muros y a la de Santa María la Mayor en Roma.
Basilica del Roble Actual. Foto de Enrique López-Tamayo Biosca via flickr

El 14 de Octubre de 1963 el papa Pablo VI declara a la Virgen del Roble Patrona de de la Arquidiócesis de Monterrey.

Interior de la Basilica Foto de Enrique López-Tamayo Biosca via flickr


[1] Cfr. AGENCIA PARA LA PLANEACION DEL DESARROLLO URBANO DE NUEVO LEON, Programa General de Catalogación estratégica de los Monumentos, edificios y sitios del Estado de Nuevo León,  ficha 8538.
[2] Sermón que en la Solemne Bendición de la Iglesia de Nuestra señora del Roble de Monterrey Predicó el Illmo Sr. Dr. Y Maestro D. Ignacio Montes de Oca y Obregón el día 8 de septiembre de 1884, Monterrey 1884.
[3] VIZCAYA, Isidro, Los orígenes de la industrialización en Monterrey  Una historia económica y social desde la caída del Segundo Imperio hasta el fin de la Revolución 1867-1920 Gobierno del Estado de Nuevo León ITESM Monterrey 2006 ISBN 9709715178 p. 130.
[4] ASTON BUTLER, Sara Historic Churches in Mexico: with some of ther legends New York 1915


Ligas interesantes:

- El Blog de la Basílica del Roble
- Un Modelo en tercera dimensión de la Basílica por Fermín Téllez
- Álbum de Fotografías de la Basílica en Flicr por Catedrales e Iglesias

2 comentarios:

Juan Crouset dijo...

Sin duda la fachada neoclásica era muy interesante, ojalá y se hubiera conservado.
Gracias por compartir la información.
Un saludo.

eljasjorge4 dijo...

Hola Juan Crouset

Yo también lo creo así. Quizá si no se hubiera venido abajo la cúpula recién terminada, se hubiese conservado más del templo original. Gracias por el comentario, saludos.

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