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martes, 23 de junio de 2015

Viaje del Coronel Stowe al México Antiguo (1892) Parte III

San Luis Potosí,  Ciudad de México y Veracruz


El coronel Stowe continúa el relato de sus experiencias a través de México en Luis Potosí “una ciudad de 65 mil almas (700 americanos)”. En aquella ciudad se hace notar la existencia de una guardia policial abundante a pesar de que allí, según el coronel, “no hay armas de fuego” y “casi no hay ladrones”. 

Tren El Nacional Mexicano en la estación de San Luis Potosí, 1904 Waite, C. B. (Charles Burlingame) DeGolyer Library, Southern Methodist University

Dato interesante es la visita a la casa de la Moneda:

Visitamos la casa de la moneda – escribe Stowe – propiedad  de particulares, donde cada uno toma su lingote y lo divide en monedas por sí mismo. Sólo un oficial del gobernador se haya presente para ver que el número correcto de granos de plata es usado en la acuñación de la moneda. Aquí hay libre acuñación, simple y sencillamente, e incluso inflación. Y la gente se pregunta por qué con la protección excesiva y la ley de compra de productos dentro de la republica, no son tan prósperos como en Estados Unidos. La plata fluctúa diariamente, y por 100 dólares norteamericanos recibimos en la frontera 141 dólares mexicanos, y el dólar Mexicano contiene más granos de plata que el Americano”.

El autor señala, entre otras muchas cosas, que en San Luis Potosí no logró ir a una corrida de toros por coincidir su estancia allí con la Semana Santa. De paso describe la cruel versión de la “gallinita ciega” de mi infancia: “Una pelea de toros debía haber tomado lugar durante nuestra estancia, pero se suspendió por el Domingo de Ramos […] los mexicanos aman este tipo de deportes porque es algo que contiene sangre, algo que es cruel. Los muchachos pequeños pueden enterrar una gallina con solo su cabeza visible sobre el suelo y entonces vendan a uno de sus compañeros, le dan varias vueltas para que pierda el sentido de la dirección, lo colocan 10 pies de distancia de la gallina, le dan un palo de 10 pies y todos reirán tanto al ver como aquél pierde, golpea o mata a la gallina. El pobre y paciente burro o mula también recibe su castigo”.

En esta ciudad donde “los pobres son muy pobres y los ricos son muy ricos” un lugar de mucho interés para el Coronel fue la fábrica de cigarros que, por cierto, allí, “no son nocivos”. “Debe hacerse mención – escribe Stowe – de  la gran fábrica de cigarros localizada en San Luis Potosí. En un salón unas 400 muchachas están sentadas en bancas bajas, cada una con un recipiente de tabaco que enrollan con dedos hábiles hasta convertirlo en el “letal cigarro”. Pero los cigarros que aquí se elaboran no son nocivos. En este salón había un altar, decorado con plata, bolas de vidrio y oropel, que tenían ofrendas sobre el piso alrededor extendidas por muchos pies. Estas consisten en naranjas con pequeñas banderas clavadas en ellas, o un centavo, un plátano y muchas otras pequeñas cosas que estas pobres muchachas pudiesen ofrecer al altar de la Virgen. En cada uno de estos salones había altares empotrados en la pared, todos llamativos, todos humildes, pero todos con sus devotas ofrendas.

Continúa su recorrido hacia la ciudad de México. De ella, el coronel, no detalla sus edificios porque “se han descrito ya exhaustivamente en las guías y por los viajeros – dice  Stowe – Pero la representación de la Pasión no se ha descrito antes y verla una sola vez en la vida es más que suficiente.”

En esta parte del artículo el coronel narra la procesión tradicional del Viernes Santo y las costumbres de Semana Santa: elegantes procesiones, cruentos Cristos, campanadas a las 10 de la mañana, todos los vendedores ambulantes ofreciendo “artículos para hacer ruido”, judas que cuelgan por la calle, etc.

El siguiente destino de esta jornada fue la ciudad de Veracruz. El coronel describe el viaje con sus barrancos y precipicios, el polvo y el calor. Le parece que esta parte del país es muy diferente al resto.

Concluye su artículo:

En general, nos gusta México, nos gusta su originalidad, nos gusta su gente  aquellos que son educados, sus casas, sus productos y su clima. Hay un gran futuro delante de este país. Puede que no se alcance por años, pero seguro llegará. La pregunta en mi mente es, si fue fundado por los egipcios o si gente de este país fundó Egipto”.

El coronel Stowe, Masón de grado 33, al finalizar su artículo agradece a los personajes que le facilitaron su estancia en este viaje, pero además “a los Masones Libres en cada ciudad que visitamos, quienes abrieron los salones de su logia y sus casas y armas para recibirnos. Para el beneficio de nuestros lectores que son Masones Libres digamos que un masón viajando por México siempre encontrará amigos. La masonería del Rito Escocés está creciendo rápidamente. El Presidente Díaz está a la cabeza y la mejor gente en la república incluyendo todos los oficiales del gobierno tanto de la república como de los diferentes estados, son altos masones. Las oficinas principales del grupo, presididas por el Grand Comendador Cantone, está en la ciudad de México, en el edificio que una vez fue usado por la inquisición de la Iglesia”.

James Stowe fue un hombre sensible y solidario hacia México. Parece interesarse por el buen funcionamiento de los negocios mexicanos. Escribe “Los acuerdos de reciprocidad propuestos entre los Estados Unidos y la república de México serán, creemos, recibidos con mucho agrado por los ciudadanos, pero los comerciantes extranjeros en México y Centro América llevarán una cruzada activa en su contra. El descenso en los precios de la plata (ahora valorada a 1.47 por 1 dólar americano) está provocando serios perjuicios a los negocios en general.”

 Y agrega dejando clara su simpatía hacia México: “Antes de entrar a este país, chocamos con el socarrón que nos propuso hacer una buena comida antes de dejar los Estados Unidos, llevar nuestras toallas, jabón y velas. Pero encontramos la mejor comida por todos lados y la mejor cocina. No tuvimos necesidad de comprar ningún jabón, toalla o vela. En cada hotel, excepto uno, encontramos agradable jabón y suficientes toallas. Los baños son lujosos, todos con fragantes pastillas de jabón, toallas, ropa de baño, cepillos y peines limpios”.

Es una lástima que las fotos kodak de T. H. Turner prometidas en la primera parte del artículo no aparezcan por ningún lado. Seguiré buscándolas. En su lugar el artículo tiene dos dibujos. Coloco aquí uno de ellos por tratarse de mi personaje olvidado favorito de la historia de México. El Aguador, en este caso dos aguadores mexicanos.





viernes, 19 de junio de 2015

Viaje del Coronel Stowe al México Antiguo (1892) Parte II

El Coronel Stowe en Monterrey se hospeda en el Hotel Hidalgo.


Cada detalle del recuento del Coronel Stowe durante su estancia en la ciudad de Monterrey en 1892 es interesante para quien tiene el deseo de viajar al pasado. Datos anecdóticos y detalles históricos se mezclan en el relato ameno de un hombre culto. No me parece ver el dejo de criticismo o sarcasmo que he encontrado en otros relatos de turistas norteamericanos de la época, ni el espíritu mesiánico de los misioneros que veían idolatría en cada costumbre nativa. Describe las costumbres, le parecen extrañas, pero no las critica. El coronel se deja seducir por la hospitalidad del mexicano común, por su sencilla y colorida vestimenta y por la sonrisa de los niños. La impresión causada por la experiencia regiomontana, se puede decir que fue excelente: las montañas con sus “peculiares formas”, el hotel Hidalgo y su “patio interior de arquitectura morisca”, la gente que “fuma por todas partes”, las plazas, las iglesias “erigidas hace cientos de años”, todo parece ser bueno. No hay queja. Pero dejemos que el propio Coronel nos cuente su experiencia.

“Llegamos a Monterrey a las 5:30 am, donde nuestro carro Pulman fue puesto a un lado para que los pasajeros pudiesen disfrutar un sueño imperturbable hasta que quisieren levantarse. Ésta es otra prueba de que la cortesía del Nacional Mexicano y su deseo por la comodidad de sus pasajeros y este viaje, es justo tan hospitalario, tan cortés y tan amable como su gente. Todos sus oficiales son tan atentos y complacientes que es un placer viajar con ellos. Incluso el “train boy[1]  mexicano, a diferencia del americano, es mucho más caballeroso y no molesta a los pasajeros para que compren – y esta cortesía incita a comprar más que si fuese de otra manera.

Monterrey, “Montaña del Rey” es una ciudad de 50 mil almas, 2 mil pies sobre el nivel del mar, yace al pie de las montañas de la Sierra Madre. Difiere de cualquier otra cadena montañosa en todo el globo. Se alzan sobre el encantador valle y se yerguen despejadas contrastando con el claro y azul cielo. Sin vestigios de vegetación, labrados con profundas grietas, adquieren peculiares formas de las que reciben sus nombres tales como, silla, mitra, etc. Sorprenden a la vista del espectador con asombro y por las mañanas lucen como oscuras y portentosas nubes.

Un día semejante a los de junio nos saluda, nos saludan caras alegres y un buen hotel, el Hidalgo, nos espera. Este hotel está situado junto a la plaza, verdea con árboles y arbustos, todo nuevo para nosotros. La municipalidad  o palacio, da frente a la misma escena.
¿Cómo pudiésemos describir esta encantadora ciudad, más digna de visitar que muchas ciudades del viejo mundo tan justamente elogiadas? ¿Cómo pudiésemos hablar de sus hermosos jardines, retoñando  con hermosas flores de la variedad de tonos con que este país está bendecido – jardines verdes con el follaje de muchos árboles, donde la fruta dorada descansa sobre paredes de piedra, iluminando las henchidas ramas?
El Hotel Hidalgo tras la estatua, lugar donde se hospedó el Coronel Stowe en 1892.

Todas las casas son de un piso, en blanco puro aliviado por verdes persianas y si tienen ventanas, protegidas por barrotes. Muchas de las casas tienen una sola puerta, algunas con puerta y ventana pero todas protegidas con barrotes de hierro o rejas – una costumbre adquirida del tiempo de las revoluciones, cuando la protección era necesaria. Las calles son estrechas y las paredes amplias – las calles convergen en el centro. Todos fuman por todas partes, sobre carros, en el teatro, en la mesa y en la casa, hombres, mujeres y niños. Manadas de burros sin brida y cargados con todo tipo de productos van por las calles, arreadas por un hombre o muchacho que los controla bien. Trabajadores por todas partes arreglan calles y edifican casas ya que aquí la mano de obra es barata, entre 18 y 50 centavos al día. La tranquilidad prevalece por todos lados, porque las ciudades mexicanas están entre las ciudades más vigiladas del mundo, tanto civil como militarmente, de pie y a caballo, y abundantemente. La vida es barata – tortillas y frijoles son la dieta de los pobres trabajadores. El maíz es un alimento elevado, crece en campos de riego. Antes de las lluvias de junio la segunda cosecha será plantada. Aquí no se muele el maíz, sino se hierve en agua con cal para remover la cáscara, entonces se tritura entre dos piedras hasta obtener una pulpa, luego se sala y se fríe en la plancha o en la piedra y se convierte en tortillas, el principal alimento de los pobres y favorito de todo mexicano. Para proveer  a una familia ordinaria con tortillas, la mujer debe comenzar a trabajar a las 2 am. La piedra cuadrada, ligeramente cóncava, y el mortero en forma de rodillo son el orgullo de toda ama de casa.

Todas las casas están construidas en torno a un espacio cuadrado, con un jardín interno de acuerdo a los gustos y posibilidades financieras de su dueño. Las paredes son gruesas para que no entre el calor. ¡Qué vistas se roban a través y más allá de las puertas abiertas y rejas hacia dentro del fresco y sombreado refugio!  ¡Qué gente tan hospitalaria son estos mexicanos! Cada cuarto tiene al menos 12 sillas. Son gente hospitalaria porque te saludan con una sonrisa y una palabra amable. Te ofrecen una despedida con un  “bienvenido”.  Cortesía, hospitalidad, amabilidad y buena voluntad son heredadas. Qué encantadores son los niños, con sus oscuros y brillantes ojos, sus dientes de perla y complexión color crema. ¡Y qué alegres son! Incluso los ancianos son simpáticos de ver y las indias ancianas tienen una expresión maternal y amable en sus arrugados rostros.
Figure 2 “Qué encantadores son los niños, con sus oscuros y brillantes ojos, sus dientes de perla y complexión color crema. ¡Y qué alegres son!”
La imagen procede del libro de Jasper T. Moses, Today in the land of tomorrow, 1907



Los trajes son de todas las variedades – pobreza y abundancia se dibujan por igual. Muchos usan sandalias, las recias chancletas de cuero cruzadas entre los dedos y atadas alrededor del tobillo. Pero dignos zapatos de cuero adornan el pie de los prósperos.

Visitamos las iglesias, erigidas hace  cientos de años, y escuchamos los oficios; la escuela para muchachos, todos recitando al unísono; la estación de policía, escoltada por gendarmes en uniformes blancos, armados con carabinas y con la apariencia más de soldados que de policías. Tomamos un carro, tirado por una mula muy pequeña guiada durante todo el trayecto por el muchacho arriero hasta la falda del cerro más allá de la ciudad y vimos con deleite el excepcionalmente hermoso panorama del valle y la montaña y abajo la pintoresca ciudad. Visitamos las nobles ruinas de lo que fue una iglesia y el palacio del obispo, alguna vez provisto con nave y capilla pintadas y labradas, con celdas y tapetes. Después volvimos al hotel, el amable conductor corriendo de regreso una cuadra para decirnos que él nos estaba esperando.

Nuestros cuartos dan hacia un patio interior de arquitectura morisca, todas las puertas dirigidas hacia el balcón. El cuarto no tiene ventanas, pero no son necesarias en este clima, con sus frescas noches y mañanas. Hablando del clima, venid y descubridlo, sentidlo, respiradlo y ¡renovad vuestra vida!

Las iglesias están siendo constantemente reconstruidas o se le hacen adiciones a las mismas, ya que por lay, si están terminadas, las contribuciones deben cesar y comienza el pago de impuestos. Por las noches bandas pagadas por el gobierno tocan en la plaza, gente de todas las clases pasea bajo la luz eléctrica y todos parecen estar felices, sin importar su condición.

Monterrey tiene unos 3 mil residentes americanos, y se le llama la ciudad americana de la república. Tiene una fundidora, talleres mecánicos, dos fábricas de cerveza y varios hornos para fundición. Y están iniciando trabajos hidráulicos.
 
Hay todo tipo de vestimentas y de todos colores, sombreros de todas las formas y precios, cónicos como una corona, de ala ancha y de todos los precios desde $10 hasta $150, mantas de colores, vestidas con gracia por los más pobres, gruesas y tibias y pareciera que protegen tanto del calor como del frío, mientras que los pies están descalzos o protegidos solo con unas sandalias de cuero.

Pintoresca es la palabra que describe la vestimenta del nativo. Extraña y primitiva, la gente y su vivienda. El amor es intenso entre ellos y el abrazo de despedida en el mercado entre padre e hijo si el anterior está dejando la casa tal vez por vez primera, es sincero y verdadero. Vimos hombres y mujeres montar juntos a lomo de caballo, la mujer siempre adelante. Cerdos, perros y gallinas, todos flacos y demacrados corren por las calles.

Dejamos Monterrey hacia San Luis Potosí, y nuevamente tomamos el tren Nacional Mexicano, la ruta más corta entre los Estados y la ciudad de México."




[1] Train boy: muchacho o persona que vende una variedad de artículos en el tren como periódicos, dulces, bebidas, etc.

lunes, 3 de octubre de 2011

La Basílica del Roble, Monterrey


Algunas imágenes tienen la energía suficiente para convertirse en iconos de un pueblo. La fuerza intrínseca de la imagen, por ejemplo, de la Virgen de Guadalupe, acompaña la trama histórica del pueblo mexicano. Está en los comienzos de su historia, si vamos a dar por verídico el relato del Nican Mopohua, aparece a sólo una década de la conquista y se afianza en el alma del pueblo, hasta ser usada como bandera de su Independencia. Y qué duda cabe que sea hoy el símbolo más característico de la mexicanidad, más aún que el águila que devora a la serpiente o una catrina calavera de José Guadalupe Posadas.

Mural del hallazgo de la Virgen del Roble. En el Pórtico de la Basílica 

El regiomontano tiene imágenes propias con las que se identifica. Sería mentira decir que la imagen de la Virgen del Roble tiene esa misma fuerza iconográfica o similar a la de la imagen de la guadalupana, imposible. Y, sin embargo es quizá la imagen que más ha acompañado el andar del pueblo regiomontano, a no ser por la silueta del cerro de la Silla.

La leyenda es popularmente conocida. A grandes rasgos: fray Andrés de León escondió la imagen en el hueco de un roble para protegerla de los ataques de los nativos. Y eso sería cuando los primeros grupos de colonos españoles se asentaron en torno a los ojos de agua de Santa Lucia a finales del siglo XVI. Más tarde, un tanto “olvidada”, la imagen es encontrada por una pastorcita quien escucha la voz de la Virgen que proviene del bosque. Y la imagen es trasladada a la parroquia. Pero como la Virgen no quiere estar en la parroquia, desaparece para volver al nicho del roble donde fue encontrada. Y esto se repite tres veces. Lo que es tomado como señal de la voluntad de la Virgen por que se le construya un templo al que los fieles vayan a adorarla.

Misterio de fe aparte, además de que el relato guarda similitudes con otros relatos de apariciones milagrosas (la pastorcita, la voz del bosque, tres ocasiones, la naturaleza en derredor, la voluntad de la virgen por tener un sitio espacial, etc.), el acontecimiento no solo va marcando la historia religiosa del regiomontano, sino también su desarrollo civil y urbano. 

Basílica del Roble, postal de Rubén D, Pastrana.

Se distinguen cuatro etapas en el desarrollo de este santuario. La primera sería una pequeña capilla hecha quizá de adobe en donde hoy se encuentra la esquina de las calles de Guerrero y 15 de Mayo. A esta primera capilla le seguiría un templo más fuerte de piedra o sillar que ordenó edificar el segundo Obispo de Monterrey Fray Rafael José Verger hacia 1790, templo que llegó a tener una bóveda pero pronto se deterioró. Una tercera etapa sería la construcción de un templo de bloques de sillar con planta basilical. En 1853, el obispo Francisco de Paula Verea, con donativos del gobernador Vidaurri[1], ordenó la fábrica del nuevo templo. Los trabajos de construcción se extenderían por toda las segunda mitad del siglo XIX, pero a pesar de estar en obras, el templo se encontraba también en uso para los servicios religiosos. El primer libro de bautizos del santuario da comienzo el 15 de abril de 1865, época en la que jurídicamente tiene el nombre de “Viceparroquia del Santuario de Nuestra Señora del Roble”. 

Inicio del Primer Libro de Bautizos de la Viceparroquia del Roble y primera acta bautismal. Archivo Online de Familysearch.org 

Y el 8 de diciembre de 1884 Monseñor Ignacio Montes de Oca celebra la misa de consagración del Nuevo Templo aunque aún no estaba terminado. El mismo obispo, en su sermón de consagración, habla del proceso tanto material como espiritual de ir edificando la iglesia[2]

A finales del siglo XIX al templo, que era llamado orgullosamente “Basílica Lateranense de Nuestra Señora del Roble”  se le agregó una gran cúpula, obra del Arquitecto Alfred Giles. La presencia de aquella basílica era imponente. 

Tan orgullosos estaban los regiomontanos de la nueva obra que un periódico tan poco simpatizador del catolicismo como Renacimiento decía que era “la más artística de toda la República[3].” 

Pero pronto sucedió algo terrible. La noche del 24 de octubre de 1905 la hermosa cúpula se derrumbó estrepitosamente dejando la iglesia en ruinas. Así describe el hecho un autor norteamericano de la época: 

Con el colapso de la cúpula de la iglesia del Roble de Monterrey, una de las más espléndidas estructuras del norte de México quedó reducida a ruinas… Uno de los más milagrosos incidentes conectados con la destrucción de la Iglesia del Roble fue la preservación de la Virgen del Roble. Esta imagen, santo tutelar de la basílica,  se encontraba en la parte central sobre un alto trono de bronce por encima del  altar, y aunque las paredes de la basílica fueron completamente aniquiladas, la imagen permaneció sin daños. Cayó al piso de piedra desde una altura de 7 metros, el altar de bronce que cayó con ella quedó irreparablemente destruido. Dos enormes bloques de piedra, con un peso de varios cientos de libras cada uno, cayeron justo encima de la imagen, pero en una posición tal, que la protegieron de la carga de escombros y piedras que después cubrieron la reliquia con una pirámide de piedras y mortero. Todo lo demás se rompió en fragmentos irreconocibles. Pero cuando se sacó a la Virgen se encontró que no había sufrido ni el más mínimo rasguño. Efectivamente, la ropa de la Virgen apenas si se llenó del polvo y fragmentos del mortero pulverizado con que se cubrió todo lo demás. Este maravilloso fenómeno es considerado una intervención divina y así lo explican quienes están a cargo de la iglesia. No hay razón para dudar sobre la verdad de este hacho ya que muchas personas de incuestionable integridad han visto a la Virgen, y testifican que se trata de la auténtica Virgen del Roble. No hay explicación plausible mas que ésta” [4].  

Basilica del Roble después del colapso de su cúpula en 1905

Y yo pienso, sin querer ser irreverente, que quizá, lo que la Virgen quería era volver a su humilde roble. ¿Qué duda cabe que nuestros pensamientos no son los de Dios?

La cuarta etapa constructiva de este Santuario comienza con su restauración, o intervención como la llama la Agencia para la Planeación del Desarrollo Urbano de Nuevo León, afirmando que “En la década de 1950 se intervino con un proyecto del arquitecto Lisandro Peña, dándole la configuración actual”. Su estructura consta de tres elementos principales: el pórtico, las tres naves que forman el cuerpo y el campanario reloj de 75 metros de altura. Se puede decir que su estilo es neo clásico o neo romano y evoca a las basílicas romanas, especialmente a la de San Pedro y San Pablo Extra muros y a la de Santa María la Mayor en Roma.
Basilica del Roble Actual. Foto de Enrique López-Tamayo Biosca via flickr

El 14 de Octubre de 1963 el papa Pablo VI declara a la Virgen del Roble Patrona de de la Arquidiócesis de Monterrey.

Interior de la Basilica Foto de Enrique López-Tamayo Biosca via flickr


[1] Cfr. AGENCIA PARA LA PLANEACION DEL DESARROLLO URBANO DE NUEVO LEON, Programa General de Catalogación estratégica de los Monumentos, edificios y sitios del Estado de Nuevo León,  ficha 8538.
[2] Sermón que en la Solemne Bendición de la Iglesia de Nuestra señora del Roble de Monterrey Predicó el Illmo Sr. Dr. Y Maestro D. Ignacio Montes de Oca y Obregón el día 8 de septiembre de 1884, Monterrey 1884.
[3] VIZCAYA, Isidro, Los orígenes de la industrialización en Monterrey  Una historia económica y social desde la caída del Segundo Imperio hasta el fin de la Revolución 1867-1920 Gobierno del Estado de Nuevo León ITESM Monterrey 2006 ISBN 9709715178 p. 130.
[4] ASTON BUTLER, Sara Historic Churches in Mexico: with some of ther legends New York 1915


Ligas interesantes:

- El Blog de la Basílica del Roble
- Un Modelo en tercera dimensión de la Basílica por Fermín Téllez
- Álbum de Fotografías de la Basílica en Flicr por Catedrales e Iglesias

miércoles, 14 de abril de 2010

Vida en el Viejo México 1902 (2a. Parte)

por Elizabeth Visere McGary


El cortejo es único, sentimentalmente cursi, pero interesante. Entre la gente aristocrática un hombre comienza un largo y continuado desfile ante la ventana, semejante a una reja de prisión, de la casa de una muchacha -la muchacha, cuyos oscuros ojos él añora-. Y este desfile de quizá varios meses, se mantiene día y tarde todos los días, no hay intercambio de sentimientos, nada hay entre ellos, sino sonrisas. Después de un tiempo él le manda una banda para que le den serenata a media noche, con piezas tan hermosas como “Lágrimas de Amor” y “Para Ti” porque no hay música en la tierra tan llena de amor y suspiros como la mexicana. Si ella aplaude la música, y usualmente lo hace, porque una doncella mexicana no da esperanzas a un hombre a la ligera, él, de pié a la luz de la luna tras los músicos, sueña un futuro sin tristezas, porque la próxima noche que vaya y toque con aplomo la aldaba de bronce de la puerta de su amada, será admitido en la presencia de aquella a quien ama y pudo no haber conocido, de su madre y padre. Ellos están allí para dar su consentimiento al compromiso y para estar de chaperones delante de la feliz pareja. Pronto ella pasea en su adornada victoria [carruaje] por la alameda (el parque favorito) junto con su conductor. Y entonces a su debido tiempo, se anuncia el compromiso y él manda un cheque por el monto que sea capaz para comprar el delicado ajuar, porque esto es una costumbre peculiar en México. Temprano por la mañana se casan, siempre hay una ceremonia un día y otra al siguiente, pero la novia raramente abandona su apellido de soltera por el de su esposo.
Hay un peculiar folclore en el vestido de todas las clases en México. El “peón” viste calzones muy atados a los lados con listones de colores brillantes, sandalias de cuero, una camisa áspera y un gran sombrero de pico, formado y decorado con terciopelo y oropel. Su enamorada viste una blusa brillante, corpiño corto, cabello trenzado entrelazado con listones brillantes y una mantilla siempre, que acomoda graciosamente sobre su cabeza y sus hombros morenos. Usualmente no usan chaquetas, excepto algunas cortas que llegan solo a medio codo y dejan ver sus perfiladas manos y brazos. La novia de clase alta usa un sombrero de seda, paños finos y zapatos brillantes en punta y es muy “elegante”. La señorita tras la ventana cerrada se viste con un estilo amplio y adornado y viste una mantilla de encaje blanco y transparente y estrechas zapatillas puntiagudas. Esta mantilla la usan todas las muchachas y mujeres de todas clases, difieren solo en la calidad.
La vida es cara para el aristócrata, y debe ser, necesariamente, barata para el peón que come sólo frijoles y tortillas. Sedas, bordados, encajes y linos son en comparación baratos; pero percales [mantas], organzas y todas esas cosas de uso femenino están por encima del alcance de cualquier bolsillo. Los percales se venden por metros a un precio que llega a 85 y 90 centavos la yarda. En el área culinaria, los productos americanos son preciados: manteca, harina, azúcar y productos enlatados se venden a precios ridículos y la mantequilla, no es infrecuente encontrarla a 90 centavos de dólar por una insignificante libra.
Hay casas en renta, aunque todas las familias aristocráticas son dueños de sus casas, de fabulosa construcción. En contradicción a esto el hospedaje es mucho más barato que en los Estados Unidos
Todas las tiendas tienen nombres como “Joy of the Meiden” [La alegría de la Doncella], “Way to Paris” [Camino a París], “The Fascination” [La Fascinación]; y la farmacia con el nombre de “Puerta al Cielo” está exactamente enfrente a la cantina que se anuncia con el título “Camino al Infierno”.
Toda la nación es Católica, su religión está inmersa en ella desde la cuna hasta la tumba. Desde el momento en que el bebé empieza a balbucear sus primeras palabras en ese lenguaje acogedor, su mamá lo lleva a la catedral y ante la Virgen María le enseña a rezar con un pequeño rosario. Los conductores que transitan por la calle, se quitan el sombrero y se persignan cuando pasan delante de la Iglesia, y pagan la mitad de sus ganancias a las manos pedigüeñas de sus bien alimentados sacerdotes vestidos de púrpura. De esta manera éstos son capaces de colocar coronas de joyas a la estatua de la Virgen María con un costo de varios cientos de dólares. Durante la Cuaresma los nativos son, por supuesto, más devotos, y las puertas de la Catedral nunca cierran. Figuras de cera de Cristo de tamaño natural, con las marcas de los clavos y sangrantes, yacen en un ataúd en todas las iglesias y, junto a él, la Virgen María vestida de negro, la viva imagen del desconsuelo con lágrimas de aceite en sus mejillas que parecen reales.
La gente se coloca o se arrodilla cerca, llorando alto sobre la atormentante escena. La mañana de Pascua cientos de campanas llenan el aire con su alegre repiqueteo por la resurrección de Cristo, y María, vestida de azul marino, ha perdido sus lágrimas de ayer, y hay una sonrisa de paz en su alegre semblante. Hay una escena de alegría en cada iglesia y aquellos que, de rodillas, escalaron algún monte para rezar al pie de la negra cruz, se encuentran ahora entre la gozosa muchedumbre, sin mancha debido a su peregrinación sobre las afiladas piedras y zarzas.
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La versión original en inglés se puede leer aquí: Visere McGary, Elizabeth Life in Old Mexico en Olympian Magazine Julio 1903

domingo, 21 de marzo de 2010

Pequeño Monterrey de 1791

Es interesante analizar los mapas coloniales de nuestras ciudades y pueblos. Aún cuando no tenían la exactitud de los satélites que utiliza Google Earth, muestran la necesidad de dominio sobre el terreno. Conocer lo que hay en cada rincón de la ciudad es, de alguna forma, atraparla. Así el mapa de Cristobal Bellido Faxardo, guardián y comisario de misiones, del 15 de Febrero de 1791, nos descubre un Monterrey organizado a la manera colonial: en el núcleo la plaza de armas, la iglesia y la casa de gobierno, y en torno a éstos, las viviendas de los vecinos destacados por ser descendientes de los fundadores, los líderes o acaudalados y más allá están las casas de la gente común, la que no tiene para una casa de piedra y se debe conformar con su humilde choza. Y por todas partes, el agua.
(Hacer click en el mapa para verlo más grande)
Este pequeño Monterrey de unas 4, 742 varas (unos 4, mil metros) de largo, colinda al norte con los Ojos de Agua de Santa Lucía, al sur y al este con el río Santa Catarina y al oeste llega hasta el Obispado. Los vecinos se encuentran poblando Nuevo Santander y Texas. Son pocos los que se quedan en la ciudad. De 3,000 habitantes que había en 1746, sólo quedaban 600 en 1754. Pero parece haber una fuerza expansiva, lenta pero aplastante. Como quiera que sea, la ciudad no se estanca, sigue creciendo. La parte superior del Mapa, dividido aquí en 2 fragmentos, muestra una ciudad dinámica, con por lo menos 10 puentes, 23 acequias, 75 pozos de agua o norias, 4 iglesias, calles y caminos, la residencia y el palacio del obispo, la plaza y la casa del alférez real.El mapa completo se encuentra en el Archivo General de la Nación y se puede consultar on line aquí.

También se encuentra en la biblioteca digital de la UANL que es el que yo utilicé aquí para la edición por ser más claro.

De la leyenda al pie del mapa, aquí solo copié y edité algunos puntos como las norias, puentes, casas, calles, etc. Pero la transcribo aquí completa con la misma ortografía con la que está escrita en el original.


Mapa de la Situacion de la Ciudad de Monterrey en el nuevo Reyno de con el Numero de Casas de Jacales o Chozas el de Posos o Norias Azequias de Agua que hai del piso que ocupa la Ciudad en el estado presente al que podrá en lo sucesivo. [Varas Castellanas que comprende de Oriente a Poniente y de Norte a Sur la dife]
A. [falta]
B. Plaza Principal, con ciento treinta Varas de Claro
C. Calles principales de Oriente a Poniente y entradas y salidas de Caminos Reales para varias partes del Obispado fuera de el
D. Combento de Nro. S. P. S. Francisco
Ȼ. Capillita de Sta Rita
F. Yglesia caída y Solar de Sn Francisco Xavier de los Jesuitas
G. Palacio Episcopal y Casa de Alferez Real
h. Callexones que atraviesan la Ciudad de Norte a Sur y entradas y salidas por el Norte para varias partes
I. Capilla de la Purisima que llaman de la Sapatera

J. Palacio que fabrici el Sor Opo. Verger en una Loma distante de la Plaza de la Ciudad Tres mil seisientas Varas cuyo piso esta mas alto Ochenta y siete y media Varas Respecto a el de la Ciudad y su Plaza

K. Veinte y tres Azequias de Aquua que circundan a toda la Ciudad por las quatro principales rumbos y con que se abastesen los Vecinos.
L. Rio de Sta Catarina que corre de Poniente a Oriente a Orilla de la Ciudad
M. La Sierra Madre y Lomas que corren de Poniente a Oriente

N. Cerro mui alto que llaman de la Silla
O. Ojo de agua mui grande y permanente
O.O.O. Varios Ojos de agua medianos y no permanentes
P. Arroyo que forman los referidos ojos de agua el que juntándose con las aguas del grande hacen un Rio hasta llegar a incorporarse con el de Sta Catarina.
Q. Cerro del Topo, dista dies y media legua de la Ciudad
RR Dos ojos de Agua Azufrosa que nace al pie del Ojo Seco (¿?)

S. Otro Ojo de Agua dulce pequeño y permanente
T.T. Dos mil trescientas setenta Varas que hay desde el principio de la Ciudad por el Oriente hasta la Compartición de la Agua lignea recta al Poniente

TY.TV. Dos mil setenta y dos Varas que hay desde la Compartición de el Agua hasta el pie de la Loma donde esta el Palacio nuebo lignea rrecta advirtiendo que desde la Comparticion hasta el dicho pie de la Loma hay diez Varas y media más alto del piso y desde la Plaza de la Ciudad hasta el Compartimiento nuebe varas y media que juntas hacen Veinte Varas por lo cual se experimenta otro distinto temperamento
V. Compartición de las Aguas

X. Setenta y cinco pozos o Norias que son las que hay en toda la Ciudad
Y. Varias Puentes para transitar asi por las Calles como por los Caminos de la Ciudad.

[Dibujo de una casa de dos pisos] Son el Numero de Casas fabricadas de Piedra de Cantera y Mescla

[Dibujo de dos casas con techo a dos aguas] Son Jacales o Chozas fabricadas de Palos o Adobes y techadas de Yerba o la casa de Sabino
ZZ Seiscientas sesenta Varas que tiene de ancho la Ciudad.
K.L. Azequia de tres quartas de agua que compro su Señoría Yl[ustrosíma] para beneficio de la Ciudad la que viene más alta del piso de la plaza principal treinta y seis varas =s; pudiéndose llevar el agua hasta diez leguas de distancia, así por el Rumbo del Norte como por el Oriente.

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