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viernes, 16 de julio de 2010

Los Sonidos del Bicentenario (La Muchacha de Monterrey)


La Muchacha de Monterrey

Esta vez la música proviene del lado americano pero en referencia a una mexicana. La famosa Muchacha de Monterrey. Se pueden encontrar datos muy interesantes sobre este respecto en el blog de Pedro de Ampudia: La Batalla de Monterrey.


La partitura de la canción se encuentra en la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. Allí se dice que su autor es John Hill Hewitt quien la compuso en 1851.

Hewitt nació en Nueva York en el seno de una familia de músicos en 1801. A lo largo de sus casi 90 años de vida compuso infinidad de obras musicales, canciones, escritos y obras de teatro.

En los años posteriores a la guerra, los norteamericanos crearon un número considerable de piezas musicales y canciones concernientes al conflicto. Esta canción, La Muchacha de Monterrey (The Maid of Monterey) llegó a formar parte de la herencia folclórica texana y se ha mantenido viva por tradición oral esencialmente invariable de su original de 1851. (Cfr. Songs of the great American west por Irwin Silber, Earl Robinson.



THE MAID OF MONTERREY

The moon was shining brightly
Upon the battle plain;
The gentle breeze fanned lightly
The features of the slain.
Our guns had hushed their thundering,
Our drums in silence lay;
Then came the señorita,
The Maid of Monterrey.

She cast a look of anguish
On dying and on dead;
Her lap she made a pillow
For those who groaned and bled;
And when our bugles sounded
Just at the break of day,
All blessed the señorita,
The Maid of Monterrey.

She gave the thirsty water,
She dressed the bleeding wound;
Her gentle prayer she uttered
For those who groaned around.
And when the dying soldier
One brief prayer did pray,
He blessed the señorita,
The Maid of Monterrey.

Although she loved her nation
And prayed that it might live,
Yet for the dying foeman
She had a tear to give.
Then cheers to that bright beauty
Who drove death's pangs away,
The meek-eyed señorita,
The Maid of Monterrey.




La Muchacha de Monterrey
(solo traducción sin hacerla coincidir a la música ni buscar rima)

Resplandecía la brillante luna
Sobre el campo de batalla.
La suave brisa acariciaba con dulzura
Las facciones de los muertos.
Los cañones no lanzaban más sus truenos,
El tambor yacía en silencio,
Cuando llegó la señorita,
La muchacha de Monterrey.

Lanzó una mirada de angustia
Sobre los moribundos y los muertos.
Hizo de su regazo una almohada
Para quienes gemían y sangraban.
Y cuando el soldado moribundo
Rogó por ver la luz,
Bendijo a la señorita,
La muchacha de Monterrey

Ella dio, al sediento, agua.
Y vendó las heridas ensangrentadas.
Pronunció una suave plegaria
Para quienes miraba a su alrededor.
Y cuando sonó el clarín,
Justo al caer el día
Bendijimos a la señorita,
La Muchacha de Monterrey

Porque, aunque ella amaba a su nación,
Y rezaba por que pudiese vivir,
Aún por los enemigos moribundos
Tenía una lágrima por dar.
Entonces hurras para esa brillante belleza
Que alejó el aguijón de la muerte:
La señorita de ojos serenos,
La muchacha de Monterrey

La música acompañada de dibujos de Sam Chamberlain (soldado norteamericanos). Quizá un poco más rápida de lo que debería interpretarse.

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