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jueves, 13 de marzo de 2014

Comparando a los mexicanos con sus antepasados II, 1903.

Otra comparación entre piezas arqueológicas procedentes de las antiguas civilizaciones mexicanas y personas contemporáneas (esta vez de 1903) es ésta de dos indios tarascos de los cuales no se da ninguna referencia, sino su origen: Pátzcuaro, Michoacán. 


Las comparaciónes fueron hechas por el arqueólogo Leopoldo Batres en su libro: Visita a los Monumentos Arqueológicos de La Quemada Zacatecas.

El autor escribe: 
son oriundos de “los pueblos del litoral del lago de Pátzcuaro. Para clasificar de tarascos á estos hombres, empleé el método seguido en mi clasificación antropológica de las tribus americanas, comparando la escultura antigua de la tribu en estudio con el indio actual de ella, y como creo que los constructores de las ruinas de "La Quemada" fueron los tarascos, he juzgado oportuno reproducir en este libro su tipo, para que se conozca cómo era el tipo antropológico de aquel pueblo”.

El autor creyó que los constructores de La Quemada fueron los tarascos. Hasta hoy el origen de este sitio no ha sido clarificado. Y aunque no parece demasiado científica la comparación de los objetos arqueológicos encontrados en el lugar con hombres tarascos al azar, más aún cuando la primera escultura parece representar a una mujer (por los bustos), yo creo que el esfuerzo de Batres por dar una respuesta al origen de estas ruinas zacatecanas en muy valioso.

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viernes, 12 de febrero de 2010

Tortillas



La casa de mi abuela en Zacatecas era una casa grande y misteriosa, por lo menos así la recuerdo yo cuando era niño. Mi abuela nos contaba que en su casa vivió antes que ellos un hombre que subía a la terraza a asolear sus monedas para que no se enmohecieran o a algo así. En una parte del establo se oían voces, pero sólo cuando no estaban mi abuela y su hermana allí con el nixtamal y moliendo maíz en el metate para las tortillas de la familia. Después de comer, todo mundo se iba a la siesta y los niños podíamos jugar sin hacer ruido. Cuando mi abuela despertaba del letargo y le daba la gana (no siempre), nos contaba historias de mi abuelo en la revolución y, si nos poníamos de suerte, abría su ropero (exactamente como la canción de Cri Cri) y nos mostraba la carrillera revolucionaria de mi abuelo. Ella decía que durante la revolución no había casi comida y las mujeres debían hacer tortillas con mucho sigilo, sin que se oyeran las palmadas porque podían ser atacadas por las turbas hambrientas que arrastraba la revolución.

Estas fotos no son de mi abuela, pero me la recordaron tanto que no resistí la tentación de publicarlas aquí. Pudiera ser ella o la abuela de algunos de nosotros haciendo nuestras entrañables, omnipresentes y queridas tortillas.



Si hacen click en la primera imagen pueden ir a su fuente e información. Un libro muy interesante en imágenes mexicanas.

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