Mostrando entradas con la etiqueta df. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta df. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de marzo de 2014

Un viaje en Tren de Veracruz a la Ciudad de México en 1878

Un hermoso libro escrito por Antonio García Cubas e ilustrado por Casimiro Castro nos puede hacer viajar por el camino que recorría el ferrocarril entre el Puerto de Veracruz y la Ciudad de México desde 1873. Lleva por título: Álbum del ferrocarril Mexicano Colección de Vistas pintadas del Natural por Casimiro Castro, y ejecutadas encromo-litografía por A. Sigogne, C. Castro etc., con una descripción del camino y de las regiones que recorre. 

Las excelentes litografías  de Casimiro Castro nos muestran los paisajes, las barrancas, los puentes, las pueblos y ciudades,  la vegetación y la geografía de un México, si no más luminoso que el actual, sí más claro y desestresado. El tren se detiene en cada pueblo, con una “prisa” diferente a la nuestra. Es curioso leer en el citado libro: “La relación que acaba de hacerse respecto de la zona recorrida por el ferrocarril mexicano, es brevísima como el viaje mismo. La locomotora, con su irresistible fuerza impulsiva, en unas cuantas horas de movimiento traspone las sabanas de las costas, llega á las primeras alturas, escala la cordillera y encumbra la mesa central, sin que le sirvan de obstáculos ni barreras, las barrancas y precipicios, las cumbres y desfiladeros de las montañas: un leve apoyo le sirve para sustentarse en los aires. Si la celeridad del movimiento apenas da lugar al viajero para contemplar rápidamente los paisajes que, en general, se desarrollan á su vista, preciso es trasportarlo á determinados lugares elegidos para este álbum, á fin de dárselos á conocer detalladamente”.

Recuerdo que en 1985 hice mi primer viaje en tren. Fui desde la Ciudad de México hasta Lagos de Moreno, Jalisco. El camino me pareció eterno. ¿Cuánto podría y debía acelerar en la década de 1870 un tren mexicano? ¿40-60 kph? No sé. Pero me imagino que en perfectas condiciones de las vías y la máquina y sin ir cuesta arriba esa sería su velocidad normal. Además el debía parar en 24 estaciones a lo largo de los casi 400 kilometros que hay entre el puerto de Veracruz y la Ciudad de México.  Los pasajeros debieron permanecer en el tren durante toda una jornada (10-12 horas?)

Es posible imaginar en los carros de 1ª clase a los caballeros de corbata, chaqueta y sombrero y a las damas con sus amplios vestidos y sombreros adornados con plumas. Y en los carros de 3ª al pueblo campesino que por algún motivo se trasladaba de una estación a la siguiente a comerciar sus cargas de frutas, verduras, animales o artesanías en los mercados locales.

En fin les dejo unas cuantas litografías aquí y los remito al libro. 

El Viaje comienza en el Puerto de Veracruz

Cruza túneles que perforan las montañas veracruzanas y  puentes sobre barrancas y ríos como éste de Atoyac,

Llega a Córdoba
Y sigue recorriendo pueblos y ciudades de Puebla, Hidalgo y Tlaxcala hasta llegar a su destino: La Ciudad de México. Este era el panorama al llegar del Valle de México.




sábado, 15 de septiembre de 2012

VIVA MEXICO



La independencia de México y Don Porfirio a los 72 años de edad


Les comparto estas dos imágenes del Zócalo de la Ciudad De México en un día como hoy hace 110 años. Fueron tomadas el 15 de Septiembre de 1902 y plasman dos momentos sucesivos. El desfile de los reservistas de la capital frente al Palacio de Gobierno y los mismos, ya mezclados con la muchedumbre festiva, agitando unos banderines “rojos” en “demostración de simpatía” con el General Díaz que cumplía 72 años ese mismo día. Lo del color y de simpatizar con el general no lo digo yo, lo dice el pié de la imagen de donde saqué la foto, es decir la biografía de Díaz del General Bernardo Reyes[1].

¿Cuántos de esos mismos reservistas 8 años más tarde se unirían a las filas revolucionarias en contra del gobierno porfirista? ¿O habría verdadera simpatía por Don Porfirio que, al fin y al cabo, ya llevaba gobernando México más de 20 años? 


Es imposible saberlo a partir de un par de imágenes. ¿Se puede simpatizar con un gobernante y a la vez deplorar sus políticas?  A mí me parece que no, pero yo qué sé. En México cualquier contradicción es posible. Hace unos 20 años tuve como destino trabajar en la hermosa sierra totonaca en Puebla, pero me parecía que allí estaba el tiempo detenido, muchos pueblos y comunidades no tenían luz eléctrica, ni carretera, ni posta sanitaria u hospital, tampoco servicio telefónico y sin embargo había en los rincones más recónditos de la sierra, donde dos laderas convergen en algún caudaloso río, magníficos puentes de piedra de excelente ingeniería porfiriana. Y a mitad del puente o en un extremo, la fecha, y siempre entre 1880 y 1910. Los avances tecnológicos y sociales que el gobierno de Don Porfirio introdujo en México (ferrocarril, electricidad, telégrafo, vías de comunicación, etc.) no tuvieron cabida o continuidad en infinidad de lugares del Totonacapan (y sólo por mencionar una región de México) ni la han tenido 100 años después a pesar de la Revolución Mexicana, la Constitución de 1917, la Expropiación Petrolera (1936),  y de allí para adelante,  Repartos Agrarios, Reformas Educativas, Nacionalización y Privatización de la Banca, “Solidaridad”, TLC, mucho PRI y poco pan (pero no con mayúsculas).  

Ojalá que VIVA MEXICO a pesar del empeño de muchos por que muera.



[1] REYES, Bernardo El General Porfirio Díaz Estudio biográfico con fundamento de datos auténticos y de las memorias del Gran Militar y estadista, de las que se reproducen los principales pasajes, México 1903.

Entradas populares